5 minutos y me duermo

En el bolsillo, en la bolsa, encima del escritorio, tirado en el sofá, debajo del cojín, en el cajón, encima de la mesilla de noche, al lado del plato, en la mochila, en clase, en la bolsa de deportes… es nuestro reloj, blog de notas, despertador, agenda, cámara, salón de juegos…

 

El teléfono móvil siempre cerca, las 24h del día encima! Lo miramos a cada momento y la mayor parte del tiempo decimos que estamos conectadas a través de mensajes, fotografías, vídeos o notas de voz, ¿pero siempre es así? O a veces nos hace desconectar de lo que pasa a nuestro alrededor?

 

Una amiga me explica en el portal de casa una cosa que es muy importante para ella, pero yo miro de reojo si me han contestado un mensaje; tengo ganas de hacer cosas esta tarde pero al final me ha pasado el rato volando mientras chateaba y no he bajado a la calle; tengo un montón de deberes pero el móvil me interrumpe cada cinco minutos o cada cinco segundos; pierdo el hilo de la serie que miro porqué me despisto con un juego de móvil.

 

Llega la noche, tengo sueño y cuando ya estoy en la cama miro por última vez el móvil. Pero por un grupo escriben cosas que me hacen reír y de repente me desvelo y ya me es difícil poderme dormir.

 

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Para muchas adolescentes y jóvenes, podríamos decir que mirar el móvil es la última cosa que se hace antes de ir a dormir?

 

Algunos estudios recientes indican que el uso excesivo del móvil hace que perdamos horas de sueño. De hecho, los datos muestran que hay una relación inversa entre el uso de pantallas y horas de sueño, es decir que cuando más se utiliza la pantalla menos horas se duerme. Estas investigaciones nos alertan también que la calidad de nuestro sueño también es peor a más uso de pantallas. Y si nos paramos a pensar no haría falta que nos lo dijeran los estudios, de hecho ya lo sabemos.

 

Interrumpir el sueño, porqué nos llega un mensaje o queremos acabar una parida de un juego, nos puede afectar la memora y nuestra capacidad de concentración al día siguiente.  También nos puede ser más difícil adquirir nuevos conocimientos al día siguiente en clase. Así que no solo lo «pagamos» al día siguiente, puede afectarnos a largo plazo y hacer que cada vez nos sea más difícil conciliar el sueño, eso que se conoce como insomnio y que nos hace pasar malas noches. Y si no teníamos suficiente, otros especialistas alertan sobre efectos nocivos en nuestra visión.

 

Quizá a veces nos da pereza apagar el móvil por la noche o pensamos que si no lo tenemos encendido la alarma no sonará, quizá a veces pensamos que es mejor dormirnos escuchando música… Pero lo cierto es que no descansamos igual. Así que siempre podemos apagarlo y la batería nos durará más años, podemos bloquearlo en modo avión para que no nos interrumpa, comprarnos un despertador o escuchar música por la tarde con unos buenos altavoces.

 

La cosa no es fácil, pero tampoco es tan difícil, así que lo podemos intentar.

 

Quién sabe… quizá simplemente nos dormimos y descansemos sin problemas. ¡Pero alerta cuando nos despertemos! Quizá el próximo reto tendrá que ser no mirar el móvil al despertarnos 😉

 

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