Arriba y abajo

Caminamos de casa hasta el instituto cruzando todo el barrio; nos detenemos a una plaza a charlar o pasar el rato con las amigas; bajamos al parque a patinar; sacamos a pasear al perro cerca de casa; subimos cuatro calles para comprar el pan de la cena; vamos a dar una vuelta en bicicleta; nos encontramos en una plaza para bailar y escuchar música; hacemos deporte; disfrutamos de un concierto; leemos un libro o una revista; participamos de las fiestas; conocemos personas; reivindicamos ideas; y un largo etcétera.

 

Si nos paramos a pensar, muchos momentos de nuestra vida pasan en el espacio público y es importante que cuidemos los espacios para que todas las personas nos podamos sentir cómodas.

 

Los usos que hacemos de los espacios públicos pueden variar condicionados por el momento (si es por la mañana o por la tarde, entre semana o el fin de semana, de día o de noche, verano o invierno), la edad, el género y muchas otras variables.

 

 

Aunque estos días hace mucho frío y quizás da pereza estar en la calle, ¿pronto llegará el buen tiempo! Y con el buen tiempo seguramente cambiará el uso que se hace de las plazas, los parques y las calles, ya que todas las personas tienen más ganas de hacer vida allí.

 

Algunas personas jóvenes cuando llega el buen tiempo, empiezan a disfrutar de las calles, las plazas y los parques también al anochecer y por la noche, alargando así las horas y los momentos a compartir con amigas y amigos. A veces en estas noches se acaba organizando lo que muchos llaman un “botellón”.

 

El “botellón”, como ya sabréis, es controvertido por diversas razones, pero es importante tener en cuenta algunas cosas, como que en muchos municipios no es legal beber bebidas alcohólicas en la calle. Esto puede significar multas. Y ¡alerta! Esto es independiente de la edad que tengamos.

 

 

Otra cosa importante a tener en cuenta es el hecho que el “botellón” puede generar muchos residuos: botellas, bolsas, vasos, plásticos… Y que si todos estos residuos se quedan por la plaza o el parque, no solo pueden generar incomodidades, sino también riesgos como cortes con los cristales.

 

Es cierto que no siempre tenemos justo al lado un contenedor de reciclaje, pero también es cierto que no estará demasiado lejos. No se trata de cargar la botella toda la noche arriba y abajo, simplemente de apilarlas en una bolsa y llevarlas hasta el contenedor de reciclaje que nos encontremos de camino a casa o en los otros espacios donde nos movemos ;P

 

Seguramente ya habéis pensado en todo esto que os comentamos hoy y no os viene de nuevas, quizás hasta sois personas previsoras y lleváis una bolsa de plástico para cuando os vais recogerlo todo, o quizás habéis encontrado ideas todavía más originales 😉

 

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