Deporte y drogas

Si nos gusta el deporte en primera persona, o tenemos amigos y amigas que lo practican a menudo, quizás tenemos más en cuenta qué tomamos o dejamos de tomar ya que notamos como los efectos de las sustancias (incluso muchas horas después de tomarlas) interaccionan con nuestro rendimiento, o con las posibilidades de disfrutar de lo que hacemos.

 

Está muy claro, por ejemplo con el tabaco. La gente que fuma, por norma general, se cansa más rápido y tiene dificultades para hacer algunos esfuerzos.

 

Pero, ¿qué pasa con el alcohol?

 

Como se trata de un depresor, ralentiza los procesos del sistema nervioso y las capacidades psicomotrices se ven afectadas, también muchas de las capacidades mentales se alteran, como la concentración o la capacidad de reacción, que son más necesarias para el deporte del que parece a primera vista 😉

 

 

Por otra parte, una de los cosas que siempre os decimos es que el alcohol no hidrata, y además, es diurético (que lleva a hacer más pipí de lo habitual); cuando hay deshidratación no sólo nos desgastamos más sino que hay más riesgo de calambres, espasmos musculares y ciertas lesiones.
También afecta a la absorción de minerales, proteínas y vitaminas, y hace que la recuperación muscular sea más lenta.

 

Por todas estas cosas, a demás de las que tienen que ver con dormir mal o descansar poco, se recomienda no consumir alcohol antes y después de hacer deporte: ¡más de 24 horas antes de descanso!

 

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