Extras y alertas

Los videojuegos han evolucionado mucho a lo largo de su historia. Si tenéis dudas de como, sólo tenéis que ver este vídeo realizado por estudiantes universitarios de Munich:

 

 

Como ya sabéis, actualmente, muchos de los e-juegos se caracterizan por: tener unos gráficos cada vez más reales; permitir partidas infinitas, que no terminan nunca porque no tienen final; jugar de forma on-line; utilizar dispositivos diferentes como consolas pero también ordenadores, tabletas o móvil. Es decir, podemos jugar con videojuegos cada vez más complejas, desde cualquier lugar y en cualquier hora. Pero ¿quién hay detrás los e-juegos? ¿Quién los diseña? ¿Quién los comercializa? ¿Quien toma todas las decisiones de cómo funcionarán y los cambios que se van dando? Pues la industria del videojuego.

 

Se le dice industria del videojuego a las empresas que incluyen todos los procesos relacionados con los juegos: desde que surge una idea hasta que se comercializa y se distribuye en el mercado. Esta industria es una de las que ha experimentado un crecimiento económico más alto en los últimos años. Actualmente, podemos decir que busca seguir incrementando sus beneficios a través de incorporar algo cada vez más presente: contenidos de pago.

 

¿Os habéis fijado que en muchos juegos y de temáticas muy diferentes, desde los más sencillos, nos proponen que compramos algún tipo de “extras”? Nos referimos por ejemplo a objetos y trajes para los personajes, coches, complementos, cajitas sorpresa, armas o niveles superiores.

 

 

Algunos expertos y expertas, alertan de los riesgos que pueden suponer todas estas opciones de pago. El riesgo del que se hacen más eco es de la posibilidad de crear patrones de adicción al juego (de apuestas, especialmente) entre niños, niñas y adolescentes. Muchos de los e-juegos en los que se nos propone que compramos algún extra son juegos aptos para menores, incluso algunos de ellos son juegos especialmente para niños. ¿Puede traer esto problemas? Quizás no es muy fácil resistirse a la idea de poder comprar un nivel nuevo o desbloquear parte de una historia que nos engancha, y sabemos que no es muy difícil hacerlo más de una vez, y de dos y de tres…

 

Como también sabemos que las decisiones las tenemos que tomar cada uno por nosotros mismos y mismas, que de poco sirve que alguien diga qué deben hacer los demás, os proponemos que penséis y habléis y en extraigáis vuestras propias conclusiones. Aquí os dejamos algunas preguntas para la reflexión:
 

  • ¿Considero que estoy más tiempo del que querría jugando a videojuegos?
  • ¿Cuando llevo mucho rato jugando a un e-juego me afecta mi estado de ánimo? ¿Qué emociones siento? ¿Tengo reacciones que considero extrañas o desmesuradas?
  • ¿Cómo me siento cuando no consigo pasar el nivel de un e-juego?
  • ¿Quién saca más beneficios de las opciones de pago? Las empresas o las personas consumidoras?
  • ¿Puedo controlar de forma fácil que gasto hago en opciones de pago? ¿Pienso que tendría que reducirlo?

 

 

Si pasamos más tiempo del que quisiéramos jugando, nos afecta negativamente al estado de ánimo y esto provoca que tengamos reacciones desmesuradas, podemos plantearnos cómo ponernos un límite de tiempo. Si siento angustia cuando no paso de niveles y opto por las opciones de pago, tal vez no me está beneficiando a mí, sino a quien saca dinero. Puedo pensar alternativas de gestión de mi tiempo y empezar a dejar de lado las pantallas, para hacer muchas otras cosas en cara a cara.

Comenta