Hablemos de filtros

Hace tiempo os explicábamos que cuando una persona decide fumar, especialmente si son porros, debe tomar més de una decisión. En realidad, se trata de ir tomando pequeñas decisiones constantes.

 

Entre ellas, qué se usa de filtro.

 

Con el cannabis porros se llama popularmente «boquillas» a la parte del porro que se coloca en el extremo de la boca y que habitualmente se hace con parte de un cigarrillo industrial. Como os decíamos en este post, las hay que son una mala idea y que sólo sirven para eso, para hacer de contacto con la boca y para no quemarse los dedos o los labios, pero no funcionan como filtros.

 

Es importante hablar de filtros ya que estos tienen una función específica; retienen parte de los tóxicos que se liberan en la combustión (si, cuando el tabaco y el cannabis queman se liberan muchos productos tóxicos) especialmente el alquitrán, pero también muchos otros.

 

 

Si pilláis un filtro que ya se haya utilizado y lo abrís, veréis de lo que estamos hablando: aquella sustancia marrón que se ha quedado adherida, podría estar en los pulmones de quien lo ha fumado si no hubiera usado filtro .

 

Así, con los porros lo más interesante es usarlos, sea el filtro de un cigarrillo industrial (sin manipularlo y sin sacar el contenido para sustituirlo con cartón) o sean filtros que se pueden conseguir en los estancos, que son más conocidos porque se usan para el tabaco de liar -y no nos referimos a las tiras de cartón que venden como filtros!-.

 

De entre estos, los más interesantes serán siempre los que tengan menos blanqueantes y tintes o colas, hechos con celulosa o algodón, o los productos más «naturales» posibles, o incluso los que sean más respetuosos para el medio-ambiente porque son más bio-degradables que los filtros «normales» (la mayoría están hechos de acetato de celulosa, que viene a ser como un plástico que tarda mucho en descomponerse). Evidentemente, siempre y cuando estén testados, ¡infórmate!
 

 

Y por último: quizá habrás escuchado que los porros se deben hacer con las «boquillas» porque así suben más o sino se pierde cierta sensación. Aquí hay algo de mito: si bien es cierto que el filtro también retiene parte de la sustancia activa del cannabis, no lo es que esta deje de hacer efecto. En este sentido es que se deben tomar decisiones: con el filtro, el beneficio en general para los pulmones es mayor que el prejuicio, y la diferencia se debería notar para bien.

 

Aunque, como siempre os decimos, la manera más segura de no tener problemas con los porros es no fumarlos, si decidimos fumar su que sea con los menos riesgos posibles.

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