¿La resaca más bestia del año?

Después de una de esas noches, en mayúsculas, nos podemos levantar con una gran resaca. Una Resaca en Mayúsculas.
Y con las resacas suelen venir las promesas: ¡ostras, no me volveré a pasar con el alcohol!
Porque no se trata, como pueden decir algunas leyendas urbanas, de acostumbrarse a beber mucho, o acostumbrar el cuerpo a la intoxicación, para «controlar» y luego no pagarlo al día siguiente. La resaca, como la borrachera, tiene más que ver con la velocidad a la que se bebe el alcohol, el mezclar los diferentes tipos, la edad que se tiene y la complexión física, que con la tolerancia a esta droga .

 

Beber mucho y muy rápido, mezclando alcoholes, sin comer ni beber agua, estando en pleno desarrollo físico (siendo adolescentes, vaya) es la receta perfecta para una resaca horrible. ¿Os suena?
Así que, si nos levantamos y tenemos malestar (dolor de cabeza, sed, fatiga, náuseas, vómitos, dolores de estómago o gases, vértigo o incluso temblores) y nuestro cuerpo nos dice (¡nos está avisando a gritos!) que nos hemos pasado y lo hemos hecho mal, procuremos no olvidarnos el fin de semana siguiente.

 

Mejor no encontrarnos con el «¡ostras, pero si dije que no me volvería a pasar!»

 

Si no nos queréis hacer caso a nosotras, haceros caso a vosotros 😉

 

dormir

 

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