Las e-redes sociales

Tienen su punto

Las redes sociales, también llamadas comunidades virtuales o cibergrupos, son una herramienta de agrupación de personas dentro del espacio virtual de Internet. El Feisbuk, Tú Enty, Insta Gramo… son algunas de las más conocidas. Nos ayuda a ponernos en contacto con gente, pero a las empresas les sirve para tener nuestros datos y gustos actualizados.

Podemos mantener el contacto con mucha gente, sobre todo con los que viven lejos.

Seguramente muchos de nuestros amigos y amigas estén dentro.

Aunque tomamos caminos diferentes, siempre podremos tener un espacio de contacto con quien no sigue a nuestro lado.

No discriminan a nadie que quiera entrar (como hacen algunas discotecas).

Los días de lluvia o frío se está muy bien en casa, y los días que no tienes ganas de estar en la calle o en la pista de deporte, también.

Podemos tener nuestro espacio personal y decorarlo como queramos, sin que nadie nos diga “quita eso” o “pon aquello”.

Podemos ver las fotografías o los vídeos de colegas y colgar los nuestros, y también comentarlas y decir la nuestra sobre sus vacaciones, la excursión o su nuevo rollete.

Estamos al tanto de qué hacen y viceversa.

Podemos enviar mensajes sin gastar dinero.

Nos podemos mostrar tal y como somos sin vergüenza –o tal como nos gustaría ser… – y escribir todo lo que pensamos.

Hay juegos y tests que pueden entretener si nos aburrimos.

Si la timidez nos lo impide, en los muros y paneles de las amigas y los amigos podemos decir aquello con lo que no nos atrevemos cara a cara.

No hay adultos que nos digan cómo escribir y con quien comunicarnos.

Si estamos saturados de estar todo el día pensando en el instituto, aquí no tendremos que mover mucho el coco.


Pero ¿qué hay detrás?

El Feisbuk, Tú Enty, etc. son empresas que quieren sacar beneficios de sus redes. Aunque la mayoría de sus servicios son gratis –no pagamos dinero–, lo cobran de diferentes formas: obteniendo información nuestra, con publicidad, con monedas virtuales que se compran con dinero real…

Las redes sociales básicamente buscan control, poder (de la información) y dinero. Y no sabemos hasta dónde pueden llegar para continuar acumulando información.

La información y las imágenes publicadas a menudo dejan de ser privadas y pasan a ser de la empresa. Esta –si quiere– puede facilitar información o estudios de nuestros datos a terceros.

Cuando más tiempo estemos en la silla de nuestra habitación, más manipulables seremos. Y esto interesa a las personas y a los negocios que quieren decidir lo nuestro.

Si nos quedamos todo el día en una silla en casa o en un cyber, iremos perdiendo cada vez más nuestros espacios (parques, pistas de futbito o baloncesto, casales de jóvenes…).

Nunca tendremos la certeza de estar hablando con quien creemos que lo estamos haciendo. Quizás nos han mentido, han suplantado la cuenta de nuestra amiga… ¿Quién está realmente al otro lado? ¿Es quién dice ser?


Cuando entramos en una e-red

  • Nunca colguemos datos personales tales como el número de teléfono, el correo electrónico privado, o la dirección de casa.
  • Usemos una contraseña difícil de adivinar. Si tiene minúsculas, mayúsculas y números mejor, por ejemplo eLpEp15.
  • Solo permitamos la entrada a nuestra página a nuestros amigos, amigas o gente conocida. O, si no lo hacemos, tener cuidado con nuestra intimidad.
  • Leamos antes de darnos de alta las condiciones de uso. Aunque haya mucha letra y pequeña, al menos sabremos donde nos estamos metiendo.
  • No colguemos vídeos que, si se mueven, nos puedan comprometer a nosotros o a otra gente.
  • Podremos engordar nuestra lista de amistades con facilidad, pero no olvidemos diferenciarlos de la gente de verdad.
  • Antes de colgar una foto o un vídeo nuestro pensémoslo dos veces. Quizás nos puede parecer que estamos muy divertidas y tiempo después nos avergonzamos. Además, cualquier imagen puede ser utilizada por otras personas.
  • No colguemos nada personal de otra persona sin su consentimiento. ¿Verdad que no nos gustaría vernos en según qué situaciones?
  • Es fácil que nos apalanquemos en la silla y cada vez nos movamos menos. Cuantos más accesorios tengamos (la cam, los auriculares con micro…) más fácil será que nos estamos más tiempo.
  • Si nos hacemos miembros de grupos con ideas reivindicativas, no nos creamos que estamos haciendo algo por la causa; solo le estamos dando a un botón. Si de verdad nos interesa el tema, habrá que reunirse y hacer fuerza.
  • No demos por hecho que todo el mundo tiene, ni nos riamos de quien no las use o no tenga. Hay personas que prefieren otra manera de relacionarse o quizás, no tienen acceso a todo lo que se necesita para ser miembro (ordenador, Internet, permiso de la familia, etc.).
  • Si estamos en casa con el ordenador, no nos olvidemos de las otras cosas que nos deben ocupar también: poner la mesa, ir a comprar, hacer la habitación, etc.
  • Seamos conscientes de que las cosas que pasan por la red dejan rastro.

Si no entramos

  • Tendremos más tiempo libre para hacer otras actividades.
  • No estaremos preocupados ni preocupadas porque hace mucho tiempo que no colgamos nada nuevo.
  • El grupo de colegas no será tan numeroso, pero serán de verdad y harán más cosas que los virtuales.
  • No estaremos tantas horas tragándonos publicidad.
  • Sabremos con quién contamos de verdad.
  • Ni nos controlarán tanto ni nuestros datos servirán para realizar estudios de marketing.
  • Si tenemos fotos de la escapada del fin de semana, las enseñaremos directamente y lo podremos contar con todos los detalles.
  • Quizás nos sentimos un poco desplazados. Pero siempre podemos pensar en todo lo que dejaríamos de hacer si estuviésemos todo el tiempo en una silla. Nuestra gente nos echará de menos si no estamos con ella; la red, no.

Especial atención cuando…

  • Pasamos más tiempo tuneando nuestra página que currándonos los estudios o la pandilla.
  • Nos importa más ser reconocidos en la red que de verdad.
  • Tenemos más amigas o amigos virtuales que reales, o cada vez quedamos menos cara a cara.
  • Estamos más pendientes de quién estará conectado que de hablar con la familia sobre cómo ha ido el día.
  • El plan del fin de semana es quedarnos en casa con el ordenador.
  • Estamos más tiempo delante del ordenador del que nos habíamos fijado, o nos quita tiempo de otras actividades (deberes, dormir, charlar con…). Si nos hemos fijado un horario: ¿lo hemos cumplido?
  • Quedamos con personas desconocidas. Si alguna vez lo hacemos, podemos ir con colegas o algún adulto que nos pueda sacar de un posible lío.
  • Estamos metidas o metidos en varias redes y nos falta tiempo para atenderlas todas.
  • Hemos dejado de hacer actividad física y nos tiramos el día un una silla igual que una abuela de 80 años. A esto se le llama sedentarismo y favorece la aparición del sobrepeso, nervios y estrés.
  • Está circulando por la red un material nuestro sin nuestro consentimiento (fotos, vídeos…). Podemos exigir a la empresa que las retire en los siguientes casos: desnudo o pornografía, drogas, violencia o ataques a una persona o grupo.
  • Somos víctimas de acoso por Internet o nos están chantajeando diciendo que colgarán unas determinadas imágenes nuestras si no hacemos ciertas cosas. Hablemos enseguida con una persona adulta de confianza (un profesor, la madre de una amiga, un tío…). O se lo podemos explicar a los Mossos d’Esquadra; tratarán de echarnos una mano.