Fumaré

Mira que sólo sean unas caladas. Y, sobre todo, si no te gusta o no te sienta bien –físicamente o de cabeza–, no continúes fumando.

Empieza con poco y espera a ver cómo te sienta fumar más. Si no te gusta, no tienes que continuar fumando.

Hazlo de vez en cuando, en días especiales. Y entre semana es mejor que te (pre)ocupes de otras cosas.

Mejor hachís que maría porque tiene menos riesgos. Si es marihuana asegúrate que la variedad no sea potente.

Para evitar una blanca o una pálida -una sobredosis- no se tiene que fumar mucho ni en ayunas. Si le da a alguien, hay que estirarlo, levantarle los pies y darle una bebida con azúcar sin alcohol.

En el centro educativo, no fumes

  • Puedes buscarte problemas con la dirección y con profes.
  • Si te pillan, tienen la obligación de decírselo a tu familia.
  • El coco no funciona como tiene que funcionar y seguro que sales mareado de las clases.
  • Te puedes ganar una etiqueta y que te miren mal.

Vigila dónde lo haces

  • No te gustaría que tu hermana pequeña viera peña fumando porros ¿no? No des mal ejemplo a los más pequeños.
  • ¿No querrás que te caiga una multa porque la poli te pilla fumando, no? Piensa que seguro que avisan a tu familia.

Que colegas fumen y les entre bien, no quiere decir que a ti también te pase lo mismo. Mírate por dentro, ¿te gusta o lo haces porque todos lo hacen?

Fumar porros te puede avisar de que no estás fino (sobre todo si, cuando fumas, pierdes el mundo de vista y notas reacciones extrañas). Tienes que saber entenderlo y parar a tiempo, antes de que se te complique la cosa.