Vapor de… ¿qué?

¿Diríamos que vapear se ha puesto de moda? Parece que no, porque realmente no es algo que veamos demasiado en el día a día y por la calle. Pero si que es algo que provoca mucha curiosidad. ¿Qué son realmente los vapeadores o vapers y cómo funcionan? Se trata, para explicarlo sencillamente, de un aparato que a través de una batería calienta una carga líquida (o e-líquido) hasta convertirla en un aerosol, o vapor, que se inhala directamente del dispositivo. El vapor resultante pasa por las vías respiratorias y se exhala, generalmente haciendo una gran cantidad de vapor denso y vistoso.

 

 

 

Habitualmente, los líquidos base son propilenglicol y glicerol (o glicerina de origen vegetal), y por otro lado están los aromas, que son variantes de diferentes tipos de aromas alimentarios o aditivos químicos, además de la nicotina, en cargas que se pueden regular.

 

El propilenglicol se usa para cosas tan variadas como anticongelante de alimentos o incluso vehículos, lubricante íntimo genital, en desinfectante de manos, lociones anti-bacterianas o como parte de la pintura de bolas de paintball, Es el responsable de la apariencia del vapor. Y por otro lado está el glicerol, que es glicerina, que se usa para fabricar jabón o cosméticos.

 

A partir de aquí, hay centenares y centenares de combinaciones con diferentes tipos de aromas y saborizantes que se han comercializado. Y hay un debate abierto: los fabricantes argumentan que no hay efectos perjudiciales para la salud en estos compuestos y diferentes autoridades sanitarias discrepan y han emitido mensajes de atención, y aún están revisando estudios y resultados muy diversos. Se debaten datos sobre la toxicidad de estos productos cuando se usa mal el vaporizador, problemáticas pulmonares provocades por los vapores o la existencia de diferentes sustancias cancerígenas.

 

 

 

Por otro lado es está el tema de la nicotina, de la que ya os hemos hablado otras veces; no todos los vapeadores llevan, pero una gran mayoría de los e-líquidos existentes en el mercado si.

 

Pero ¿cúal es el tema con los vapers? Y ¿por qué hay tanta insistencia en compararlos con el tabaco? Especialmente en saber si son menos perjudiciales que el tabaco. ¿Qué nos aportan estas preguntas? ¿Es que necesitamos una excusa para vapear? ¿Es que intuimos que no es inocuo (porqué no lo es) y buscamos una manera de rebajar esta sensación, comparándolo con una sustancia que ya se ha demostrado que es muy nociva para la salud de muchas maneras?

 

 

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