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El MÓVIL 
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Tiene su parte buena
  • Nos da libertad; podemos llamar en cualquier momento a cualquier persona.
  • Nos ayuda a mantener nuestro espacio privado, porque no tenemos que usar el teléfono público del comedor.
  • Así hablamos de nuestras cosas tranquilamente, sin que nadie lo escuche.
  • Si todos los y las colegas lo tienen, nos mantiene en la onda comunicativa de la peña.
  • Los Sms van de coña para quedar con los amigos y, además, son muy baratos.
  • Mola porque nos podemos descargar melodías, juegos, fondos...
  • Puede ser una herramienta muy útil porque también nos sirve de agenda, despertador, alarma, juegos... Y, es para flipar, dentro de poco pondrán ¡TV digital por el móvil!
  • Si no tenemos, siempre hay el típico notas que le parece que nos hemos quedado en la edad de piedra (cazando mamuts con una hacha de sílex...)
 
Pero hay una parte que no nos la explican...
  • No tienen ni idea de qué efectos pueden provocar en nuestro cerebro sus ondas electromagnéticas. Es decir, que somos un poco conejillos de indias.
  • ¿Por qué crees que la Organización Mundial de la Salud no recomienda su uso a los menores de 18 años?
    ¿Por qué crees que hay compañías que han creado diseños exclusivos para los más jóvenes, con un campo magnético más bajo?
    ¿Crees que a nuestro coco -después de que lleve 25 años al lado de un intercambio de ondas entre el móvil y un satélite- le pasará algo?

  • Hay empresas que fabrican móviles, que también producen armamento; ya sabes que a la gran mayoría de las transnacionales lo único que les importa es la pasta (de cualquier forma).
  • Para obtener el coltán (una materia primera que necesitan para fabricarlos) las grandes empresas pactan con asesinos de la República Democrática del Congo.
  • Llamar desde un móvil es caro para todo el mundo y -todavía más- para nosotros/as porque tenemos poca pasta. Si nos lo gastamos en conversaciones (que serían gratis si habláramos cara a cara) nos lo dejamos de gastar en otra cosa.
  • Muchos programas que nos invitan a participar en concursos o promociones enviando Sms, creen que picaremos y dejaremos ir los eurillos como ovejitas dóciles...
  • El buen rollo nos durará poco: se lo montan para que el último modelo ("¡Qué wai!") dure una semana.El nuevo que acaba de salir hace que sintamos que ya no estamos a la última . Esto se llama obsolescencia forzada:

               1/ Tienes que tener siempre el último móvil.
               2/ El tuyo ya no lo es.
               3/ Te tienes que sentir mal y estar insatisfecho.
               4/ Venga, cómprate otro.
               5/ Salta al punto 2/
  • Dejando nuestro número de móvil en chats o foros, nos exponemos a que alguien lo pueda utilizar para cosas que no nos gusten.
 
Si no tenemos
  • No estaremos todo el día pendientes de una máquina (que si lo llevo, que si ahora no lo tengo, que si suena cuando no toca, que si cuando toca no suena, que si no tiene batería...)
  • Nos podremos gastar el dinero en cosas bastante más útiles: unos mosquetones de escalada, un regalo para la abuela o dos libros.
  • Tendremos más libertad porque no nos estarán llamando siempre para saber "¿Dónde estás?" "¿Quién son la Jeni y el Moha?"
  • Nos ahorraremos esa sensación tan desagradable de que no nos llama nadie, sobre todo si no somos muy sociables y nos gusta tener pocos -pero buenos- amigas y amigos.
  • No habrá ningún satélite que nos tenga localizado siempre, ni nuestras conversaciones pasarán por ninguna central de comunicación.
  • Nos reiremos de todo el marketing, la publicidad, los anuncios y los folletos -pensados para tomarnos el pelo con la comida de tarro de: JOVEN = SMS = MÓVIL = DESCARGAS = PULGAR.
 
Si lo usamos
  • No dejemos que nos utilice; utilicémoslo con la cabeza.
  • Llamemos sólo cuando nos haga falta de verdad.
  • ¿Nos hacen falta 4 Sms para confirmar lo que acabamos de hablar ("Quedamos a las 7 en el parque")?
    ¿Nos hacen falta 4 llamadas para localizar a los del grupo si nos perdemos en un concierto? ¿No podemos quedar antes ("Si nos despistamos, nos encontramos detrás de la mesa de sonido")?

  • Intentemos no enviarnos todo el rato chorradas sin sentido por sms; ¿Es lo único que sabemos hacer los jóvenes?
  • ¡Dejémoslo descansar! Podemos pasar de tenerlo (o al menos encenderlo):
  • Entre clase y clase o en el patio.
    Cuando nos levantamos o cuando ya queremos descansar de todo el día.
    En el bus, el metro, la bici, o la sala de espera.

  • Por la noche (dejaremos que nuestras neuronas descansen de los campos magnéticos...)
  • Busquemos otras formas:
  • Moviendo el culo hasta... el teléfono fijo (que quizás es grátix porque tenemos un kit ADSL+ llamadas)
    Estemos un tiempo sin él (porque se nos ha estropeado o lo hemos perdido, o porque se lo hemos dejado a nuestra madre) para ver que no es tan imprescindible.

  • Intentemos encontrar espacios para comunicarnos con nuestra gente de una manera más natural y real.
  • Planteémonos si realmente nos hace falta tenerlo y -si es que sí- en qué momentos es necesario (tener móvil no significa llevarlo siempre ni tenerlo siempre encendido).
  • No dejemos que nos invada nuestro espacio. Apaguémoslo o pongámoslo en silencio cuando la ocasión se lo merezca:
  • ¿Una cita con alguien interesante?
    ¿Tu compañero tiene algo que contarte?
    ¿Estás en el teatro o en una biblioteca?
    ¿Salimos de ruta por la montaña?

  • Evitemos caer en la trampa consumista y comprar uno nuevo cada año. Mimémoslo y cuidémoslo para que nos dure mucho tiempo. Quién sabe: ¡Quizás sea el principio de una larga amistad!
  • Marquémonos un gasto mensual para evitar que toda la semanada se nos vaya con el móvil.
  • Seamos críticos con las ofertas y programas de puntos: normalmente nos hacen gastar un dinero que no teníamos previsto.
 
Y al loro si...
  • Nuestro móvil se ha convertido en nuestro amuleto y es lo que nos da seguridad-e-identidad...
  • Estamos ansiosos/as; todo el rato pendientes de los Sms o las llamadas...
  • Nos coge un ataque de mal rollo cuando lo tenemos a unos cuantos metros de distancia...
  • Cuando se queda sin batería, parece que nos quedemos también nosotros sin energía...
  • Se nos va más pasta de la que teníamos prevista o vemos que estamos un poco pillados o pilladas con este trasto...
 
 

 
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