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Hay programas que nos informan de historias interesantes y podemos saber qué pasa en el mundo; el de aquí y el de allá.
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Al día siguiente, en el Insti, estaremos al día y podremos comentar la serie o el partido de fútbol.
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Si estoy muy cansada o muy cansado, puedo relajarme y desconectar unas cuantas neuronas del cerebro.
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Puede hacernos compañía una tarde que no sabemos qué hacer.
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A veces no informan sino que nos des-informan. Nos muestran las cosas de la forma que quieren. Los que somos tranquis, hacemos las cosas bien o somos solidarios/as no salimos nunca; siempre que aparecemos los jóvenes es rompiendo cosas, haciendo bulling, fumando porros o haciendo vete-tú-a-saber-qué...
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En ocasiones no sabemos si miramos la tele porque estamos cansados, o estamos cansados de tanto mirarla y no hacer nada.
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Algunos programas acaban siendo un desfase. Con las excusa de hacer gracia o entretener, se pasan por el forro el respeto, la intimidad, decir las cosas bien dichas... ¡Y tampoco es eso!
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Nos quita tiempo para hablar o estar con los de casa (para comentar cómo nos ha ido el día, hablar de aquello que nos ralla o de aquello que nos gustaría...)
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Si no vigilamos, al paso que vamos, nos enchufarán una tele en lo alto de un pino de nuestro parque o en el vestuario del gimnasio... Parece que buscan dejarnos sin un solo espacio sin un pantalla (y cuanto más grande, mejor). Si no, fíjate: nos las están poniendo en los campos de fútbol, en las paradas del autobús o metro, en la pelu, en los bares, en los coches, en la disco...
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Les interesa usarla para vendernos la moto
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- Parece que tengamos que estar igual de guapos/as (si es que a aquello se le puede llamar belleza) que las chatis o los chatos que salen en los anuncios y en los programas. Esto puede hacernos sentir mal e, incluso, herirnos:
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¿Qué te crees, que no tienen ningún grano a la cara?
¿Qué no sudan ni se despeinan?
¿Por qué no ponen personas normales, sin cuerpos de plástico en la publicidad o en los programas?
- Quieren crearnos la necesidad de ir a la moda, y que nos parezca que la ropa o las bambas que tenemos ya no valen.
- Tenemos que tener el último móvil, el último mp4 del mercado...
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¿Seguro que nos hace falta?
¿No puede ser que ya tengamos bastante con el que tenemos?
- Hay programas que van de interactivos ("Envíanos 50 SMS y ¡Vota!")-, pero lo que les interesa es nuestra pasta.
- A menudo no paran de taladrarnos con publicidad encubierta ("Qué bueno está el zumo MocoSol" programa El Gran Primo, "La Academia os regala esta cámara extraplana con súper-zoom y súper megas" programa Operación Fiasgo)
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Porque creen que nosotros pensamos que la publicidad sólo aparece a los anuncios.
- Si eres chica:
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Te harán creer que te lo tienes que tomar todo light, que tu cuerpo no está bien, que te tienes que operar... ¿Tú te lo crees?
- Si eres chico:
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Te harán creer que si tienes un coche que cuesta una pasta subirás con él al Everest y te acompañará una mujer-barbie... ¿Tú te lo crees?
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- Cuando vemos anuncios tenemos que pensar que van por nosotros (tenemos tendencia a pensar que sólo comen la olla a los otros) y analizar qué moto nos venden y cómo:
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Aquí me dicen que con esta colonia o bebida ligaré un mazo...
En éste que los que no tenemos coche somos trogloditas...
Parece que si bebo Caca-Cola mis padres volverán a estar juntos o me escogerán capitán del equipo de baloncesto...
- Si tenemos pensado pasar la tarde mirando la final de la Copa o una peli, podemos preparar un pica-pica e invitar colegas para pasar juntos la velada.
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Así mientras no marcan ningún gol ni matan al malo, podemos compartir alguna idea genial: ¿Hacer una excursión? ¿Preparar una calçotada o una liguilla de futbata o fútbol-sala?
- Seamos nosotros los que elegimos los programas y qué queremos ver; no dejemos que decidan qué tenemos que ver.
- Nos podemos decantar -al menos de vez en cuando- por la programación que nos aporta conocimientos o reflexiones:
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Como un documental sobre el África Subsahariana.
Un debate con visiones opuestas sobre un hecho que tenga a ver con nosotros (cómo el botellón)
Algún programa de humor, que nos haga reír con una visión crítica de la actualidad.
- Procuremos que no nos robe ratos de estar con nuestros amigos y amigas, o de hacer cosas que no son estar sentados en una silla.
- Participemos y tomemos una postura activa -¡Nosotros/as tenemos mucho que ver en lo que da la tele!- para exigir programas de más calidad (sobre todo si es la tele pública)
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No veamos nada que vaya en contra de nuestros principiosComo programas que nos sacan a los jóvenes cómo si todos fuéramos idiotas o super-wais.
Escribamos a los programas para quejarnos si lo hacen, o a las empresas con anuncios que nos tomen el pelo.
Nosotros no somos estatuas (cómo si sólo estuviéramos a la expectativa de qué nos dan sin poder hacer nada)
- Si nos aburrimos en un bar, en el metro o en una sala de espera, no nos empanemos con la tele y observemos la gente o pensemos en aquello que tenemos pendiente.
- Cuando cenamos o comemos, alimentémonos de verdura+macarrones+conversaciones, y no de la tele-con-patatas.
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...Lo primero que hacemos al llegar a casa es encender la tele, por aquello de sentirnos acompañados/das...
Mejor que nos busquemos una mascota o colegas con los que podamos compartir cosas.
...Cada vez pasamos más rato ante al caja tonta...
Pensemos en qué podríamos ocupar las neuronas que valga más la pena: ¿En conocer qué pasa en el mundo y qué se puede hacer para mejorarlo? ¿En aprender un instrumento o hablar inglés? ¿En jugar a algún deporte de equipo?
...Nos baja el rendimiento en el Insti porque nos quedamos pillados hasta las tantas de la noche mirándola...
Desconectemos la antena si la tenemos a la habitación o saquémosla de allí.
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