Otro de los aditivos del tabaco es la menta. O más bien el mentol, un compuesto orgánico extraído de los aceites de algunas especies de la planta.

Explican que se añade al tabaco para darle sabor y hacerlo más suaves. Aún así, el mentol tiene un efecto muy específico que contrarresta uno de los principales síntomas del consumo de tabaco (pero no lo anula): este compuesto anestesia la garganta, la hace insensible. Esto hace que una persona fumadora no se de cuenta del efecto abrasivo del humo cuando pasa a las vías respiratorias.

La menta no suaviza la irritación, sólo la esconde para que no nos demos cuenta que el tabaco irrita, y mucho.