Si hablamos de decidir en torno a los porros, nunca hablamos de algo de una sola vez. No se trata de una decisión única que se toma y se mantiene de forma sencilla, la decisión no se acaba en fumar o no. Decidamos lo que decidamos, muchas otras cosas se tendrán que ir pensando a partir de ahí. Sea por mantenernos en el no, sea para ver cómo lo hacemos si lo hacemos.

 

Si hemos elegido fumar, una de las cosas que tendremos que tener siempre presente es dónde se fuma y dónde no.

 

Como sabéis, consumir cualquier sustancia en la calle (o en cualquier espacio público) nos puede llevar una multa. Sea que la pagamos o sea que elegimos no hacerlo y participar en un programa alternativo a la sanción (que existe en muchos municipios), es una acción que tiene consecuencias y nos puede traer problemas y molestias.

 

Así que, aunque parece que lo más seguro sería hacerlo sólo en casa, si lo pensamos no conocemos a mucha gente que lo haga.

 

Planteémonos que hay lugares donde podemos tener (muchos) problemas añadidos si se fuman porros: fumar en el instituto, en el centro donde hacemos prácticas, en el lugar de trabajo, en locales donde vamos a hacer actividades (como el Espai Jove o el polideportivo…) suele ser una pésima idea.

 

 

Si queremos asumir riesgos, ¡que sean los mínimos posible! Pensemos en ello y no hagamos las cosas de forma automática, que no se vale todo en todas partes.