Hay mucha gente que asocia el salir de noche con “ir de fiesta”, e “ir de fiesta” con beber alcohol.

 

A menudo te decimos que si tienes pensado salir de fiesta y beber, antes pienses en lo que tienes planificado al día siguiente; si tienes que ir a una comida familiar, si te quieres levantar a alguna hora para hacer alguna actividad o porqué has quedado con alguien, o si tienes que estudiar o hacer algún trabajo… a veces, beber o también fumar porros de fiesta se hace incompatible con estas actividades en las que necesitas estar al máximo posible.

 

Pero si vamos un poco más allá, si lo miramos bien, cuando se trata de salir y el alcohol las cosas han acabado yendo al revés; parece que, si no tenemos que hacer nada importante al día siguiente, entonces es día de beber. Como si todos los días fuesen días de beber. Y al final, ya no nos preguntamos si nos apetece beber o no, sino que es algo que se hace cuando no hay nada más que hacer.

 

¿Creéis que exageramos? ¿Pensamos cuando salimos si nos apetecerá o no? ¿A los demás se les hace extraño si decimos que hoy no beberemos? ¿Nos tenemos que justificar si no lo hacemos?

 

Con el alcohol, ¿hacemos las cosas al revés?