No nos cansamos de repetir que, con las sustancias, cada persona es un mundo y que los efectos que pueden tener éstas, pueden variar mucho dependiendo de cómo se es o incluso como se está. Y eso dejando de lado que, además, cada sustancia es una historia diferente y funciona” de maneras diferentes.

Por poneros un ejemplo más concreto, si una persona es o está en un momento psíquico o mental determinado, menos estable de lo habitual, puede condicionar los efectos de una sustancia, produciendo incluso los contrarios de los que se esperarían.

Una persona que esté bloqueada por la ansiedad y tome sustancias tranquilizantes, puede sentir entonces que su mente y sus capacidades se agilizan: ha tomado algo tranquilizante pero sentirá como si hubiera tomado algo estimulante!

Por tanto, con este tema siempre hay que estar en guardia y no dar cosas por supuestas!