Es un nuevo curso y conoces a gente nueva porque has cambiado de instituto, o porque te empiezas a relacionar con gente diferente. Quizá algunos y algunas fumen y piensas, “¿por qué no?” Así me será más fácil hablarles. O así compartiremos alguna cosa. O si ellos y ellas lo hacen, tampoco será tan grave.

 

Exploras una afición nueva y te encanta la gente que encuentras, en la pista de skate, cuando os encontrais para trastear ordenadores, en el equipo de hockey, en las clases de baile… Quizá hay quien fuma y piensas “¿por qué no?” ¡Esta gente hace que fumar se vea interesante!

 

Quizá te gusta un chico o una chica que fuma tabaco y piensas “¿por qué no?” ¡Así me será más fácil acercarme o relacionarme!

 

Mejor no utilices el tabaco como una herramienta para acercarte a las personas; a ellas, realmente, no les importa si fumas o no. Y piensa, sobretodo, que ¡el tabaco viene para quedarse!

 

Se parece a hacerse un tatuaje por amor: quizá la relación no dura, ¡pero el tatuaje se queda para siempre! Con el tabaco, igual.

 

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