Quizá has oído decir que el cannabis, lo que conoces como porros, no solo se puede fumar, sino que también se puede comer. Hay quien lo cocina y prepara pasteles o galletas u otras recetas.

 

Mola saber que las diferentes sustancias, tienen efectos diferentes dependiendo de como se tomen. Lo que quizá sabes de los porros cuando se fuman, no tiene mucho que ver con los efectos que puede tener el cannabis cuando se ingiere.

 

Lo más importante que tienes que tener en cuenta: dosificarse es muy difícil, los efectos pueden tardar más de una hora en aparecer (incluso horas) y los malos viajes son más largos y más potentes (hay quien acaba con ralladas fuertes o en el hospital).

 

Mejor no comer cannabis, pero si de cualquier manera decidieras probar pasteles, galletas, yogures, trufas… con maría o «chocolate», pregunta cuanta cantidad se ha puesto y como de fuerte era el cannabis. Pruébalo en poca cantidad y ponle paciencia. Un error muy común es pensar que no ha hecho efecto y seguir comiendo, y esto multiplica mucho las posibilidades de un buen susto. Y sobretodo, es importante que no te dejes llevar por el hambre.

 

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