Si  se decide fumar, sea tabaco o sean porros, tienes que tener en cuenta que los cigarrillos (sean industriales, prefabricados o hechos a mano) están formados por diferentes partes y éstas tienen diferentes componentes que afectan negativamente a la salud. Así que estas partes son importantes.

 

Si nos centramos en el tabaco: de los hasta 4.000 componentes del humo de tabaco, una gran parte son originados por la combustión del papel, que supone la combustión de sustancias vegetales con efectos tóxicos.

 

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Se dice del papel que está tratado precisamente para “controlar” la combustión del tabaco, pero con el papel pasan cosas curiosas: y es que si dejamos un cigarrillo prefabricado encendido, no se apaga y sigue quemando… ¿Como puede ser?

 

Porque ¿qué lleva el papel? Ni en los paquetes de tabaco o los librillos de papel se detalla su composición, así que vamos a ciegas. Y es que en su elaboración hay cloros, tintes, resinas, a menudo blanqueantes…

 

Si igualmente decidimos fumar, con el tabaco de liar lo mejor siempre será comprar el papel más “natural” posible, el menos tratado, También sin goma si la goma no es “natural”. Y cuanto más pequeño (o sea, cuanto menos papel usemos) mejor.