Habremos oído hablar alguna vez del coma etílico, pero a veces cuesta saber bien qué es y distinguirlo de otras situaciones, para poder actuar con rapidez.

 

Para explicarlo de un modo sencillo y que se entienda: el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y en grandes cantidades (y/o consumido de forma muy rápida) puede llevar a un coma, y un coma puede llevar a la muerte.

 

Que el alcohol deprime no significa que pone triste, quiere decir que todas las funciones vitales se van ralentizando cada vez más; la respiración es cada vez más lenta, va disminuyendo el nivel de consciencia, el corazón late cada vez más despacio… y así se puede llegar a parar (lo que sería un paro cardio-respiratorio).

 

Distinguir el inicio de un coma etílico de una gran borrachera que no pasará de aquí, no siempre es fácil. Es importante que procuremos que una persona que está mal esté acompañada y no pierda la consciencia; no nos referimos a dormirse, sino a no reaccionar a los estímulos (sacudidas, pellizcos, etc.).

 

Si esto pasa, no nos angustiemos y perdamos la calma, estemos alerta para reaccionar rápidamente. Frente a un coma etílico hay que ir a urgencias o llamar (teléfono 112) enseguida porque la situación es muy peligrosa.

 

Y si tenemos dudas, podemos llamar al 061 CatSalut Respon (aunque recordemos que no es un teléfono de emergencias, que lo es el 112) !

 

Si tenemos que esperar que los servicios médicos nos recojan, o mientras llevamos a la persona hacia allí, hay que ponerla en posición de seguridad lateral, ni boca-arriba ni boca-abajo, de lado (es muy fácil, fíjate en la imagen); hay que taparla un poco, que al ralentizarse las funciones vitales, también baja la temperatura corporal y seguramente estará pasando frío; no hay que dejarla sola y hay que ir comprobando que tal respira. Y vayamos pensando en llamar a la familia; quizá será importante que puedan reaccionar rápidamente, informar si hay alguna otra condición de salud que haya que tener en cuenta, apoyarnos…

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