En los posts anteriores hablábamos de si el hachís o la maría se adulteran, y para terminar esta serie veremos qué pasa con la planta en sí, antes de “extraer” estos derivados.
Entonces, el cannabis como planta, ¿se adultera? Pues no 🙂

 

Sin embargo hay varias leyendas urbanas alrededor de las plantas de marihuana que está bien desmentir o matizar.
Una de las leyendas de los últimos años tiene que ver con que el cannabis es actualmente una planta manipulada genéticamente para aumentar de forma desmesurada su nivel de THC, o que existen variedades de la planta manipuladas genéticamente. Y esto no es cierto, o no lo es en su totalidad.

 

cannabis_sativa

 

La idea es hablar al mismo tiempo de su peligrosidad (aumento del efecto psicoactivo por el THC) y de que ya no es “natural”, aprovechando el debate abierto (y a menudo negativo) que hay alrededor de la manipulación genética y los transgénicos.
Sin embargo, que no haya manipulación genética no significa que no haya selección genética: se eligen las variantes que se consideran óptimas y se van cruzando estas para aumentar los cannabinoides (en el caso que comentábamos) o para “mejorar” (¿según el criterio de quién?) la planta de la manera que encuentren pertinente. Esta técnica de modificación por “cruce” se realiza a la agricultura desde hace cientos (o miles) de años.

 

Entonces, el debate es más bien qué opinamos de esta forma de “tratar” las plantas, específicamente aquellas que son para consumo humano.

 

cultiu_indoor

 

Y por otra parte, sería interesante tener en cuenta todo el proceso que afecta a esta planta cuando se cultiva, no sólo el “cruce” de semillas previo. Las condiciones de cultivo de plantas, todo lo que se vende a los GrowShop , la parafernalia que las rodea: el indoor (planta cultivada en interior), salas aclimatadas con ventilación y iluminación específica, plantas que florecen varias veces al año (¿esto se hace con otras plantas?), plantas feminizadas, medidores de humedad, nutrientes específicos, abonos químicos, importación de semillas, etc.

 

Aquí el debate es más bien ¿a qué nombramos como “natural”?