Uno de los aditivos más comunes del tabaco, por muy sorprendente que sea, es el azúcar. I en diferentes modalidades.

Explican que se le añade al tabaco para suavizarlo, hacerlo menos áspero (también pueden ponerle miel, regaliz…), pero hay otro motivo más preocupante: cuando los azúcares se queman, producen una sustancia nombrada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina. En resumen, hacen que la nicotina enganche aún más.