¡Pues sí! El alquitrán (que se hace servir para asfaltar calles y carreteras) es un residuo negro y pegajoso que contiene miles de sustancias químicas y que, en el tabaco, se desprenden del propio humo: es el responsable que a los fumadores y fumadores les salgan manchas en los dientes y los dedos se queden amarillos.
Pero al mismo tiempo se queda pegado en los pulmones (como el hollín negro de una chimenea), afectando los bronquios y la respiración, y es el responsable de la mayoría de las afecciones pulmonares que una persona fumadora puede desarrollar.