Hace tiempo iniciamos una serie de posts alrededor al tabaco y sus aditivos. Ya hemos hablado del azúcar, el alquitrán, el amoníaco y la menta. Hoy os queremos contar algunas cosas sobre otro aditivo: el óxido de magnesio.

El óxido de magnesio es un compuesto químico mineral, el cual se usa en distintas industrias, también en la del tabaco. Algunas de sus aplicaciones son las siguientes: como laxante en la medicina; como elemento para conservar los libros en las bibliotecas; en la industria de la construcción como material para la fabricación de ladrillos o cemento; y como fertilizante en la industria de la agricultura.

Así pues, ¿por qué se añade a los cigarrillos? El listado de aditivos que hemos expuesto hasta ahora en los distintos posts tienen que ver principalmente con el sabor o la adicción. Intentan que el sabor sea menos malo (como el azúcar o la menta) o convierten a la nicotina en una sustancia aún más adictiva (como el alquitrán o el amoníaco).

El óxido de magnesio modifica otro aspecto importante del tabaco: el humo. Se intenta que sea más atractivo (o mejor dicho percibido cómo menos peligroso) transformándolo en un humo más blanco.

Con este cambio de color, de negro a blanco, se intenta que el humo se vea menos malo, escondiendo así una de las cosas más desagradables para las personas fumadoras y especialmente para la gente de su alrededor que no lo es. Tiñéndolo de color blanco lo que se pretende conseguir es que el humo sea menos molesto y parezca menos tóxico, convirtiendo el tabaco así en una sustancia más atractiva de consumir.