Es probable que la primera respuesta que nos venga a la cabeza sea China, por eso que vemos tantas veces que pone Made in China, en gran cantidad de productos, sobre todo tecnológicos. ¿Quién no lo ha visto alguna vez?
Pero, así como en ocasiones nos interesa leernos las instrucciones de un juego o los efectos adversos de un medicamento, esta situación no es tan usual con los teléfonos móviles.
Lo cierto es que si quiero saber dónde ha sido fabricado el teléfono que me gustaría comprar, siempre puedo buscar información de la marca y contrastarla para intentar descubrir cuál es la realidad. Aun así, so será suficiente con mirar sólo la web de esta, sino que será importante consultar otras diferentes, para poder conocer realmente todos los aspectos que quiero saber sobre el teléfono.
Los datos nos dicen que 3 de cada 4 móviles están fabricados en China, seguido de India, Corea del Sur y Vietnam. Según Amnistía Internacional, en muchas de las fábricas de producción de las marcas más importantes de telefonía móvil se producen violaciones de derechos laborales de las personas que trabajan en ella. Denuncian jornadas laborales de 14 horas y con horas de ir al baño restringidas, sueldos muy bajos, sin días de descanso o vacaciones, situaciones de salud muy difíciles debido al cansancio físico y mental extremo. Tanto es así que una de las empresas más importantes que trabaja para las marcas más famosas de teléfonos incluyó una cláusula en los contratos laborales de las trabajadoras donde se especificaba la prohibición del suicidio. Amnistía Internacional también denuncia que en estas fábricas trabajan niños y niñas menores de 16 años y muchos estudiantes, quienes, además, viven en habitaciones hacinadas con hasta 7 compañeros/as y con las mismas condiciones de explotación que el resto.

Por tanto, aunque la marca de un teléfono móvil no sea asiática, la producción de sus productos sí se lleva a cabo en Asia.
Pero… ¿cuál es la razón? Los intereses económicos de las empresas les llevan a trasladar la producción de sus productos allá donde sea más económico hacerlo, es decir, lo que se conoce como mano de obra barata. ¿Os suena? De hecho, para conseguir la mano de obra más barata del mercado deciden pasar por alto las violaciones de derechos humanos, la explotación laboral o la explotación infantil. Y así es como se hacen grandes algunas de las empresas más conocidas en todo el mundo y se convierten en verdaderos número 1 mundiales.
Toda esta información no les interesa dárnosla incluida en la caja de nuestro teléfono, porque evidentemente es impresionante y puede afectar a la ética de muchos consumidores y consumidoras. Pero sí está en nuestras manos buscar la información que queremos saber antes de comprarnos un teléfono. Nosotros y nosotras tenemos el poder de decidir qué queremos comprar y qué no, y es un poder muy importante aunque no lo parezca.
Conocer las alternativas, decidir si queremos formar parte de estas prácticas y cambiar el rumbo de nuestro tipo de consumo. De hecho, si buscamos aún más información también podremos encontrar alternativas a las marcas que participan de la explotación u opciones distintas a la compra continuada de éstas. ¡Informémonos para decidir con conocimiento!