El fútbol, el baloncesto y el tenis son los deportes más populares en Cataluña, si hablamos de seguimiento de competiciones y número de forofos y forofas. Por suerte, ¡no solo hay 3 deportes, sino que tenemos muchos más! Atletismo, gimnasia, hockey, voleibol, ciclismo, boxeo, balonmano, ping-pong, esquí, natación, escalada, rugby… Y una lista que casi no acaba. ¿Cuál es tu deporte favorito? ¿Coincide con el deporte que practicas?

Si hablamos de cuáles son los más populares, hablamos también de los que más ingresos generan. Y si es así, al fútbol y al baloncesto le tenemos que añadir deportes de motor como la Fórmula 1 y MotoGP.

Ser aficionadas o forofos de un deporte muy a menudo implica practicarlo y disfrutar, pero no siempre es así. De hecho, podemos ser grandes fans, pero no practicar nunca aquel deporte. Cómo pasa a menudo con deportes de motor. Es difícil plantearte competir con un coche de Fórmula 1, ¿verdad?

Cuando descubrimos un deporte y nos gusta seguir las competiciones, no solo vemos el partido o la carrera, sino que acabamos escuchando pódcast en que hablan, miramos programas especializados, lo comentamos con nuestro grupo o nuestra familia, escuchamos la radio antes del partido, jugamos a través de videojuegos… E incluso nos emocionamos con una victoria, mientras sentimos que también es un poco nuestra.

Cuanto más nos gusta y más entusiastas nos sentimos, más nos convertimos en expertos y expertas. Y a veces, sentirnos así, nos puede crear la ilusión que sabemos tanto que incluso podemos predecir los resultados. ¿Pero realmente es así? ¿Tenemos la capacidad de pronosticar un resultado? ¿Creéis que alguien la tiene?

Escuchar pódcasts especialitzados o estar al día de las noticias deportivas crea una falsa ilusión de control

Los resultados de los partidos y las competiciones siempre tienen una parte de azar, a pesar de que evidentemente juegan otros factores. Evidentemente, si tenemos dos equipos muy desiguales, nos podemos acercar a saber quién ganará. Pero, aun así, saber quién marcará un gol, en qué momento y como se conseguirá, es imposible. Tampoco se puede predecir una caída de un piloto o una lesión inesperada de una atleta. Entonces, ¿cómo es que hay quién dice que sí que es capaz o que somos capaces de predecir un resultado? Y lo más importante, ¿que así podemos ganar dinero?

Los anuncios de apuestas deportivas explotan la idea que cuanto más forofos y forofas seamos, y cuanto más sepamos, más capacidad de predecir los resultados tenemos, como si el azar no jugara ningún papel. ¿Recibís publicidad de este tipo? ¿Lo habéis visto alguna vez?

A pesar de que cada vez esta publicidad está más restringida y regulada (legalmente), a menudo puede pasar que se abre una red social y vemos un anuncio, que buscamos un diario deportivo digital y por el camino encontramos alguna publicidad, o que en algún pódcast se haga referencia. A menudo además, no es tan solo un anuncio, es una promoción (un *bonus, un tipo de regalo, una simulación…). Estos anuncios no solo quieren difundir promociones, sino que también comparten ideas que van más allá, como por ejemplo: divertirse y ganar dinero de forma rápida, apoyar a tu equipo o simplemente sentirse parte de un grupo. Evidentemente, no mencionan ni riesgos, ni como de poco realista es aquello que promueven y prometen.

Apostar a menudo contiene la misma dosis de azar que jugar a los dados

Nos vienen que apostar es una actividad de ocio como cualquier otra, pero no es así. Parece que este tipo de apuestas es algo más aceptado y de menos riesgo, que no es un juego de azar como, por ejemplo, el póquer o la ruleta, cuando sí que lo es. Y parece que apostar casi va del brazo con el deporte, como un complemento, un poco de emoción extra. Pero en realidad es una práctica de mucho riesgo y con la que se pueden tener problemáticas bastante graves.

Así que, en resumen, las operadoras de apuestas deportivas pretenden aprovechar nuestra implicación en el juego o el deporte, el hecho que nos emocione, que nos sentimos involucradas… para que asociemos todas estas emociones positivas al hecho de apostar. Y pretenden hacernos creer que, con el conocimiento que podemos tener de los equipos, de las ligas, de la competición… podemos predecir los resultados y que apostar es cosa segura. Y no hay nada más lejos de la realidad, lo único seguro con las apuestas es que la banca siempre gana.