Durante los meses de invierno la fiesta no para: fiestas de navidad, fin de año, discotecas, finales de trimestre… Y muchas veces, la gente relaciona rápidamente la fiesta con el consumo de alcohol.
Pero todo y el cambio climático, durante los meses de invierno por las noches, todavía hace bastante frío. Y hay quien, para pasar esta sensación de frío, decide consumir alcohol. De hecho, este es uno de los mitos más extendidos sobre el alcohol: “sirve para calentarse”.

Cuando alguien consume alcohol, por poca cantidad que sea, lo que le pasará es que de entrada quizás nota calor (¡por eso existe este mito!). Incluso se puede llegar a sudar, pero lo que acabará pasando es que se tendrá más frío.

¿Y por qué pasa esto? El alcohol es una sustancia vasodilatadora, es decir, las venas y las arterias se abren (se dilatan) y, por tanto, pasa más sangre.

Este efecto hace que llegue más sangre a los pequeños vasos sanguíneos que hay a la superficie de la piel, provocando una sensación momentánea de calor, y enrojecimiento de la piel. ¿Recuerdas aquella imagen típica de los dibujos animados, en que cuando querían representar alguien borracho le ponían la nariz roja? ¡Pues es porque realmente pasa así!

Esta primera sensación de calor quiere decir que si la sangre está a las capas más superficiales de la piel, no está en el interior del cuerpo. En consecuencia, la temperatura interior del cuerpo disminuye. Así pues, se sentirá más frío.

Además, hay que saber que si la sangre está más cerca de la piel, y, por lo tanto, del exterior (¡que recordamos que hace frío!), quiere decir que la sangre se enfriará más rápido.

Como resultado, consumir alcohol no sirve para combatir el frío, al contrario, ¡hará pasar más frío! Por eso, cuando tenemos un o una colega que está bastante bebida, especialmente cuando hace frío, lo mejor es abrigarla.