Quizás ya hace un par de años que habrás oído que hay algo que la gente utiliza para colocarse, a lo que llaman “gas de la risa”. Y que realmente se llama óxido nitroso (u óxido de dinitrógeno, N2O…).

Se trata de un gas de efectos anestésicos, analgésicos y disociativos; es decir, que se puede perder la sensibilidad, dejar de sentir cosas como el dolor y desconectarse de lo que se tiene alrededor. Una de las cosas que lo han hecho “popular” es que se puede comprar por un precio bastante económico, ya que su uso realmente es industrial (se utiliza en agricultura y también en repostería -quizás ha oído decir que está en los botes de nata-).

Y la forma de tomarla es muy curiosa: viene en pequeñas bombonas (también las hay de diferentes tamaños, pero éstas son las que suele llevar a la gente a la calle) y a partir de éstas se hinchan globos (normales y corrientes, globos de los de fiesta de cumpleaños) desde el que se realizan aspiraciones. Los efectos se notan en muy pocos segundos.

Lo importante de saber es que esto se hace porque el gas está a mucha presión ya una temperatura muy baja por su conservación y por lo tanto el consumo directo podría generar congelación de los labios. Ponerlo en el globo permite que este se “caliente”.

Este gas puede provocar varios efectos no deseados: precisamente porque la gente está en un estado donde no nota nada o se desconecta de todo, aumentan mucho los riesgos de accidentes como golpes, caídas, torceduras, etc. Además, también pueden ser comunes las quemaduras en vías respiratorias, náuseas y vómitos. Y esto sólo justo después de consumir, ya que de efectos de consumos continuados hay otros. Por ejemplo, sufrir afectaciones permanentes en los nervios que hagan que siempre sientas las extremidades dormides.

Después de esto, algo que nos preguntamos es: ¿quién quiere estar de fiesta y no sentir nada, ni darse cuenta de nada de lo que ocurre alrededor?