Cuando se trata de porros, de marihuana y hachís -o de cannabis en general- si charlamos con nuestras amistades, vemos lo que cuentan en las redes o en streams, ponemos la oreja en conversaciones de otra gente mayor, etc. oiremos seguro historias muy diferentes. Los relatos de las experiencias pueden ser muy diferentes, desde más divertidas a más terroríficas, las características de sus efectos muy diversos, de subidas muy fuertes a bajadas bien profundas… y las sensaciones experimentadas por las mismas personas pueden ser cambiantes sin una explicación muy clara.

Esto -que ocurre con mayor o menor medida con todas las sustancias o drogas- es más habitual que ocurra con el cannabis. ¿Te has preguntado alguna vez por qué?

La diversidad del cánnabis

La marihuana no contiene un único ingrediente o componente activo, responsable de los efectos deseados. Aunque el THC (tetrahidrocannabinol) es el compuesto más conocido de esta planta y responsable de sus efectos psicoactivos, el cannabis contiene decenas (incluso cientos) de compuestos diferentes, que pueden tener un impacto. Otros cannabinoides (como el CBD) pueden tener efectos muy diferentes al THC, como puede ser la reducción del dolor o de las inflamaciones y también de la ansiedad o el estrés. Por otro lado, los terpenos, compuestos orgánicos que se encuentran en diversidad de plantas, aportan aromas y pueden influir en los efectos generales del cannabis.

Además, debemos tener en cuenta que existen diferentes variedades de marihuana. Las diferentes cepas de esta planta pueden tener perfiles químicos muy diferentes y, por tanto, diversidad de potencias. Esto significa que dos variedades con nombres similares pueden generar efectos completamente distintos. Incluso la misma variedad puede presentar diferencias dependiendo de cómo se haya cultivado, tratado, procesado, etc.

 

Plantas de cánnabis cortadas, en interior

 

No hay que olvidar, además, que los porros no son como los cigarrillos industriales que vienen con una dosis fijada. Según las personas, los grupos o los momentos, los porros se pueden hacer con mayor o menor cantidad de cannabis y, por tanto, provocar impactos muy diferentes según la cantidad e, incluso, las caladas que se hagan. ¡No hay dos porros iguales!

Y con respecto a los efectos, el cannabis no encaja fácilmente en los distintos cajones habituales en los que se categorizan las drogas. Para muchas personas puede tener un efecto más relajante o incluso de bajada, mientras que para otras puede generar sensaciones estimulantes como aumentar la energía o la creatividad, o incluso generar sensación de ansiedad. En algunas personas puede producir efectos similares a los de las sustancias alucinógenas, como una percepción alterada del tiempo o del espacio.

Una experiencia que depende de más cosas

Si bien nos hemos centrado en las características de la sustancia, no son sólo éstas las que impactan en las experiencias con los porros. Debemos tener muy claro que el cannabis (como todas las sustancias) puede afectar a cada persona de forma diferente. Incluso de forma diferente a la misma persona, según el momento en que se encuentre, su estado de ánimo, como esté de salud, etc. Por ejemplo, hay quienes con unas caladas experimentan efectos muy intensos, mientras que otras pueden consumir más sin notar grandes cambios; esto puede tener que ver con su tolerancia a la sustancia (si ya la ha consumido antes), con su complexión física, o con otros muchos elementos.

 

Manos deshaciendo un cogollo de marihuana

 

Y también debemos tener en cuenta que el efecto puede variar según el contexto en el que se consume. Pero de eso ya hablaremos en un próximo post.

Resumiendo

Como vemos, el cannabis es una sustancia compleja que tiene muchos elementos a tener en cuenta. Cada variedad, cada planta, cada puerro, puede tener unas características específicas y unos efectos distintos. A cada persona, estos efectos pueden afectarle también de formas diferentes.

Si crees que no te compensa tanta incertidumbre, no hace falta que te relaciones con los porros, hay miles de otras cosas que hacer.

Si por otra parte has decidido consumir, hazlo siempre empezando con calma y poca cantidad, viendo cómo se te pone. No hay prisa. Y estate pendiente de tus reacciones y señales, para tomar las decisiones que más te respeten y te hagan sentir mejor.