Hay cosas que van juntas, y una de ellas es el consumo de alcohol y la resaca del día siguiente. Y hay quien relaciona rápidamente la resaca con tomar algún medicamento como el ibuprofeno, para ahorrarse el dolor de cabeza. ¡Incluso, hay quien adelantándose a lo que se encontrará al día siguiente, puede decidir tomarse un medicamento antes de acostarse o incluso justo antes de empezar a beber alcohol!

También puede que haya quien se esté tomando algún medicamento antiinflamatorio por alguna afección de salud: porque tiene una regla dolorosa, porque se ha lesionado en el partido del fin de semana, pero no tanto como para no salir, porque se ha salvo dolor de cabeza, pero no se quiere perder la fiesta…

Pues bien, más allá de la relación que puede hacer la gente, ¿es un buen pensamiento mezclar estas dos sustancias? De entrada nos irá bien saber cómo actúan.

Ibuprofeno y alcohol

Por un lado, sabemos que el alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso, y, por tanto, lo que hace es ir ralentizando sus funciones. Es decir, hace que cada vez las cosas pasen más despacio, y si no piensa en qué le pasa a una persona que está borracha: le cuesta más andar, habla más despacio… Y si lo llevamos al extremo, pues incluso puede llegar a respirar más despacio y superficialmente, o incluso el corazón le puede latir más despacio.

Botellas de diferentes tipos de licores y otras bebidas alcohólicas

El ibuprofeno es un medicamento antiinflamatorio, y se metaboliza en nuestro hígado (que significa que nuestro hígado debe procesarlo, bien para que funcione o bien para eliminarlo del organismo una vez lo ha hecho). Además, uno de los efectos secundarios que tienen este tipo de medicamentos es que pueden dañar la mucosa del estómago, provocando molestias e incluso dolor. Y en caso de tomarse muy a menudo, estos incluso pueden llegar a provocar afecciones más graves (¡os recomendamos que se leais el prospecto de cualquier medicamento!).

¿Mezclar alcohol e ibuprofeno?

Pues resulta que ambas sustancias, tanto el alcohol como el ibuprofeno, se metabolizan en el hígado. O sea que le damos bastante más trabajo si mezclamos estas sustancias. Por tanto, le costará más hacer su tarea y eliminarlas y tendremos mayor concentración en la sangre. A mayor gradación del alcohol, mayor cantidad habrá en la sangre; y tener una concentración elevada de alcohol en sangre no es un buen pensamiento. ¿Por qué? Pues porque a pesar de pensar que se puede haber consumido «poco» alcohol, puede tener efectos más potentes de los que una imagina, como mayor somnolencia y menos reflejos.

Además, ambas sustancias afectan negativamente al estómago. Por un lado, el alcohol provoca mayor segregación de ácido, afectando a la mucosa estomacal, mientras que el ibuprofeno, como ya hemos explicado, duele esta misma mucosa. Así pues, mezclando es más fácil que tengamos dolor de estómago, o incluso alguna lesión.

¿Y qué se puede hacer?

Si eres de las que, para librarse de la resaca, se toma un ibuprofeno, puedes optar por otras opciones más saludables por no sufrir esta desagradable consecuencia después de consumir bebidas alcohólicas: la más obvia es no beber alcohol, pero también puedes optar para hidratarse bien durante la noche bebiendo agua, o incluso tomar zumos de frutas, aunque sea en el desayuno…

Si, en cambio, te has tomado este medicamento para combatir algún dolor, ¡un buen pensamiento es no consumir alcohol en esta ocasión, que por un día seguro que no pasa nada!

Un desayuno bien nutritivo para ayudar a superar la resava, seguramente mejor que un ibuprofeno