¿Habéis oído la expresión discurso de odio? ¿Sabéis lo que quiere decir?

A veces tenemos claro que es un concepto o idea, pero nos resulta complicado explicarlo con nuestras propias palabras. A veces, lo complicado es identificar esta idea en el día a día, en acciones cotidianas o cosas que tenemos muy normalizadas. Pero lo que nos puede parecer realmente complicado, a veces, es reaccionar ante un discurso de odio y hacerle frente.

Tener pensadas algunas ideas de cómo responder a estas situaciones, antes de que pasen, ¡nos puede ayudar a reaccionar más rápido!

¿Qué es un discurso de odio?

¿Has leído alguna vez una noticia o visto un vídeo de Tiktok en el que, por cómo explican las cosas, están describiendo a una persona o colectivo de personas de forma estereotipada o con prejuicios?

Los estereotipos son creencias colectivas sobre grupos sociales, para definir su comportamiento, prácticas, etc. Aunque pueden ser positivos, muchas veces son negativos. Dan lugar a los prejuicios; actitudes recelosas u hostiles hacia las personas por pertenecer a este grupo.

Los mensajes de estas noticias o de estos vídeos pueden parecer neutrales de entrada, pero utilizan ciertas expresiones o palabras concretas, a veces porque reproducen lo que dicen otros sin darse cuenta de que conducen hacia la discriminación (que es el trato diferenciado y despreciador hacia un colectivo determinado) y refuerzan el racismo, clasismo, machismo, etc. que existe en la sociedad.

A veces recibimos estos mensajes y sentimos cierta incomodidad, vemos claramente que se trata de insultos o violencias. Pero en otros momentos, están tan normalizados que debemos hacer un mayor esfuerzo para detectarlos.

Lo que está claro es que las personas que pertenecen a los colectivos que se discriminan, reciben estas violencias en cualquiera de los casos.

¿Qué tienen que ver las pantallas?

Por desgracia, las pantallas pueden tener mucho que ver. Especialmente en las redes sociales o plataformas de contenidos audiovisuales, donde se reproducen estos mensajes con mucha facilidad y pueden llegar a tener mucho impacto y ser muy virales. Tampoco debemos olvidarnos de los videojuegos, donde las personas pueden recibir mucha violencia y discriminación disfrazada de insulto “sin más intención”.

Hay personas que reciben este tipo de mensajes distorsionados todos los días, varias veces al día. Algunas stories de Instagram, vídeos de tiktok del influenciador de turno en la página For You, un vídeo reenviado por un colega o un enlace que te pasa una amiga.

Al final, normalizar estos discursos, pensar que es habitual opinar así, que quizás incluso es la verdad y, en definitiva, bajar la guardia, es muy fácil. Pero ni estos discursos son normales, ni estas opiniones son “las mías” ni mucho menos “no duelen a nadie”. Ver algo muchas veces en las redes no lo hace más cierto, sólo significa que el algoritmo ha decidido darnos siempre cosas similares a las que ya hemos visto o que nos han llamado la atención. Y así, algunas versiones de «la realidad» se sobredimensionan, se magnifican, nos aparecen mucho.

Además, debemos tener claro algo en lo que respecta a los entornos digitales: las empresas que hay detrás viven de captar y mantener la atención de las personas, y eso no es fácil. Los contenidos más extremos y polémicos pueden llamar más la atención de la gente y al mismo tiempo generar mucho engagement. ¡Cómo peor, mejor! Y si nos acostumbramos a ver contenidos muy extremos, ya no nos harán reaccionar, y el algoritmo cada vez tendrá que enseñarnos contenidos más provocativos y más llamativos (y a menudo más llenos de odio) para mantenernos allí.

En entornos digitales, ¿qué puedo hacer?

Pues va a depender mucho de en qué situación nos encontramos, pero una propuesta sencilla y rápida es utilizar los mecanismos que proponen los mismos entornos digitales: denunciar el contenido o los comentarios que inciten a discriminación, denunciar los vídeos, los canales o las listas, bloquear usuarios y usuarias, introducir quejas, etc. ¡Estos recursos están para utilizarlos!

Si se trata de comunidades en las que estamos habitualmente, podemos responder colectivamente y mostrar apoyo a las personas afectadas, promover mensajes positivos y crear conjuntamente un espacio libre de hate.