Con los porros hay varios mitos que circulan de boca a boca y que es muy difícil saber si son ciertos o no. Primero, porque hay poca información científica bien contrastada (y mucho periodismo que aprovecha la alarma y el sensacionalismo para generar clics) con el cannabis. Segundo, porque muchos de estos mitos se basan en pequeñas partes de verdad. Y, por último, también porque la experiencia de cada quien con las sustancias puede ser diferente.

Así que es muy importante que la información que utilizamos para tomar decisiones sea lo más esmerada posible y no nos dejemos llevar por el “lo dicen los que saben…”, “esto es así porqué es así” o “a una colega le pasa así…”.

Pero sobre todo también es importante distinguir lo que es una información o argumentario bien elaborado de lo que es un argumento sin demasiada sustancia y hecho para que no pensemos demasiado.

Vamos a ver un mito muy popular: Los porros son más sanos que el tabaco

¿Verdad o mentira?

Pues dicho así, ¡esto no es verdad!

Vamos por partes:

Es totalmente cierto que el tabaco (por la nicotina y por el resto de “componentes” que tiene) es una droga muy dañina: no tiene beneficios comprobados, es responsable de muchas enfermedades y muertes prematuras. Por el contrario, el cannabis (como llamamos a la marihuana y el hachís) no ha provocado ningún muerto y, al parecer, contribuye a menos enfermedades; aunque afectan mucho más a los pulmones de lo que a la gente le gusta admitir y sí tiene incidencia en muchos temas de salud.

Pero, por otro lado, el cannabis no es inocuo. El consumo de porros se relaciona con la afectación de capacidades mentales y/o de rendimiento académico (entre otros), especialmente en las personas en proceso de crecimiento (es decir, cuando el cerebro está en formación y desarrollo). Además, debemos tener en cuenta que los diferentes accidentes que provocan los porros “van”, por norma general, a la cabeza (malos viajes, lipotimias, ansiedad…) además de relacionarse con el empeoramiento de la salud mental de personas con predisposición a sufrir problemáticas específicas de este tipo.

Además, comparar estas dos drogas es muy difícil porque tienen efectos muy diferentes y “funcionan” diferente en el organismo. Si algo tienen en común es que se fuman, y eso sí que de inocuo no tiene nada. Todo lo que tenga que ver con inhalar humos en combustión y a altísimas temperaturas, nunca será saludable.

Además, esta comparación es absurda porque la gente que fuma porros lo hace liándolos con tabaco, así que consume las dos sustancias (y hay personas que se han enganchado al tabaco a partir de fumar porros).

Si pensamos en este mito detenidamente, no tiene mucho sentido ya de partida.