Quizás esta última temporada nuestra relación con el tabaco ha tenido idas y venidas. En verano, saliendo con las amistades, yendo a fiestas mayores o conciertos y festivales, o de vacaciones donde hemos conocido a gente nueva… puede que hayamos estado probando o experimentando qué es eso del fumar.
Pero con la llegada de septiembre es el momento de regresar al Instituto. Hay quien seguramente está ilusionada por volver, hay quien lo vivirá con nervios por el cambio de etapa, habrá quien estará nerviosa y querrá saber ya qué compañeras de clase tiene… Pero además de todo esto, lo que nos vuelve a marcar el curso son unos horarios más o menos establecidos, llegando con ellos una nueva pero conocida rutina.

Volver a vernos antes de entrar en clase, alargar un rato el regreso a casa cuando salimos al mediodía, poder vernos por la tarde con la excusa de estudiar o realizar un trabajo, esperar al transporte público que llega tarde como cada día… y con todo esto, quizás haya quien este año lo vive con una nueva compañía que ha aparecido en verano: ¡el tabaco!
Del tabaco seguramente ya sabemos muchas cosas; que mejor no probarlo nunca (los riesgos de engancharse son altísimos), que es difícil de controlar (siempre se fuma un poco más), que contiene muchas sustancias tóxicas y peligrosas para el organismo (alquitrán, monóxido de carbono, amoníaco, nicotina…) y que es un negocio que mueve muchos millones (enriquece a unas empresas que viven de nuestra salud).
Así que, si esta última temporada hemos estado tonteando con el tabaco, ¡la vuelta al instituto es el momento perfecto para quitarnos el de encima!