En los últimos años la industria del videojuego ha ido expandiéndose y evolucionando de maneras muy diversas, hasta convertirse en el primer sector económico del entretenimiento, a escala mundial. Esto no es casualidad, ya que una de las dimensiones principales que ha ido cambiando han sido los modelos de desarrollo y monetización de los videojuegos. Es decir, como se hace el juego a lo largo del tiempo y como se gana el dinero.
Uno de los modelos que ha aparecido con más fuerza los últimos años es el conocido, en inglés, como Game as a Service o GaaS y, en castellano, el juego como servicio. Este tiene unas características específicas que han cambiado mucho la experiencia del juego.
Pero ¿qué implicaciones tiene este modelo en el juego en sí y, especialmente, en cómo impacta a las personas que juegan?
Características del modelo GaaS
La idea de este modelo es, en principio, doble. Por un lado, facilita a los y las jugadoras contenido de juego actualizado de forma regular, también con acontecimientos temporales, manteniendo un apoyo técnico continuado y garantizando que el juego no se desfasará. Por el otro, proporciona a los y las desarrolladoras de ingresos recurrentes y sostenidos, cosa que permite dar continuidad al juego.
Pero esto es en teoría y teniendo en cuenta el ideal del modelo. A la práctica, este tiene varias desventajas:
En primer lugar, los juegos como servicio están diseñados para mantener a los y las jugadoras enganchadas, puesto que sacan rendimiento de la compra de contenido constante. No será tan importando la calidad del juego o su originalidad, como el hecho que pueda “enganchar” de forma sostenida.
Muchos juegos pueden llegar a penalizar, de diferentes maneras, si no se inicia sesión cada día, convirtiendo el juego en una obligación más que en diversión y tomando tiempo que se podría dedicar a jugar otros juegos o hacer otras actividades.
Además, la manera de mantener estos ingresos constantes es generalmente a través del que conocemos como microtransacciones, con expansiones o pases de temporada y con productos cosméticos. Esto querrá decir que habrá un especial interés a conseguir dinero de las máximas maneras posibles, creando habitualmente una monetización abusiva. Esto afecta la práctica y el goce del mismo juego.
Y en último lugar, es habitual que muchos de estos juegos se publiquen deprisa y corriendo, sin estar muy acabados. Por ejemplo, se lanzan cuando están todavía en desarrollo, incompletos (sin saber cómo seguirá o como acabará) o que tengan errores importantes. Y también, que se queden obsoletos y se cierren de forma igual de apresurada, puesto que han dejado de ser rentables o muchas de las problemáticas no se pueden solucionar.

Grupo de mujeres jovenes jugando a videojuegos en linea con auriculares en un entorno competitivo
Impactos en la salud y el bienestar de quien juega
Hay juegos que, por ejemplo, pueden añadir nuevos cosméticos, modas y acontecimientos casi cada semana para mantener los y las jugadoras enganchadas. Este ritmo constante puede llegar a ser abrumador, puesto que crea una presión continúa para estar siempre al día, completar misiones antes de que desaparezcan, no perderse nada, etc. Esto hace muy difícil disfrutar del juego a un ritmo propio o de forma tranquila, o poder desconectar unos días, por ejemplo, al ir de vacaciones o cuando hay exámenes en el instituto.
Para algunas personas, todo esto puede desembocar en una sensación de sobrecarga, cansancio mental en relación con el juego o con otras actividades, sentir estrés o emociones ansiosas por falta de tiempo o impactos en otras partes de su vida, como cambiar planes con otros en relación con al juego o dormir menos tiempo.
En resumen, más allá de las críticas a la monetización abusiva, una gran parte de los juegos GaaS a menudo son malos y pueden provocar sensación de agotamiento o abrumar. Los y las jugadoras notan que el juego está hecho siguiendo una fórmula muy clara, como si copiara una receta en lugar de intentar hacer algo original, que además los y las presiona a jugar de maneras muy específicas. Si bien los hay que funcionan y proporcionan una experiencia que se disfruta a muchos niveles, la gran mayoría abusan de un modelo que presiona a quién juega para pagar constantemente y para estar pendiente del juego más allá de las mismas ganas. ¿Es esta la experiencia de juego que buscamos? ¿Son realmente estos juegos los que nos hacen disfrutar?

Primer plano de un joven jugando a videojuegos con mando en una sesión prolongada