Cuando hablamos de tabaco y de fumar, seguro que has visto aparatos como los vapers o dispositivos que prometen “menos humo” o directamente “sin humo”, que son “sin combustión” o que se venden como “alternativas” a los cigarrillos de toda la vida. Uno de estos tipos de aparato son los que “calientan tabaco sin combustión” y, como siempre, merece la pena entender bien de qué va antes de formarse una opinión y tomar una decisión.

¿Qué son los dispositivos de tabaco sin combustión?

Estos aparatos son dispositivos electrónicos diseñados para calentar tabaco en vez de quemarlo. En lugar de encender con fuego un cigarrillo y aspirar el humo que sale (que llega a temperaturas muy altas y libera miles de sustancias tóxicas), estos mecanismos calientan el tabaco a una temperatura elevada, pero no lo suficiente como para quemarlo, y en cambio generar un aerosol que se inhala.

En comparación con un cigarrillo convencional

Por un lado, de un cigarrillo tradicional no siempre conocemos todos sus componentes. Pero sí sabemos a ciencia cierta que cuando se quema, produce humo y ceniza, y estas contienen decenas de sustancias tóxicas y cancerígenas. Esta cuestión es lo que propone evitar el tabaco calentado; si lo comparamos, pues, al menos, estos aparatos se ahorran el humo y la ceniza.

Pero, por otra parte, el aerosol del tabaco sin combustión contiene nicotina, el elemento adictivo del tabaco, así como otras sustancias que se desprenden al calentarlo. Es decir, en absoluto es un dispositivo que elimine la nicotina, ni su potencial adictivo, y tampoco está libre de riesgos para la salud. A pesar de ahorrarse algunas sustancias tóxicas, en comparación, libera a otras que pueden ser igual de perjudiciales que los cigarrillos convencionales.

Por lo tanto, ¿quiere decir que es menos malo?

En resumen, las empresas que venden estos aparatos destacan la parte que les interesa: que es una “alternativa más limpia” o “sin humo ni ceniza”. Aunque esto sea cierto, no significa que su consumo no sea perjudicial para la salud ni afecte negativamente al medio ambiente.

Debemos pensar que, aunque se reducen algunas sustancias en comparación con el humo de cigarrillo, esto no equivale automáticamente a menos daño para el cuerpo. Existe evidencia científica que señala que estos aparatos también liberan químicos que pueden afectar a la salud respiratoria y cardiovascular.

Además, el hecho de que parezcan un gadget tecnológico, o incluso una forma más elegante o menos dañina de consumir tabaco, puede aumentar el interés entre personas que nunca habrían encendido un cigarrillo. O pueden convencer a personas que querrían dejar el tabaco a que se pasen a ese método. Por tanto, lejos de querer conseguir un consumo menos perjudicial de tabaco, lo que buscan es mantener su negocio y aumentar sus números, incluso haciendo que gente que no consume tabaco lo empiece a hacer.

Como última consideración, debemos tener en cuenta que estos aparatos son muy novedosos, y por lo tanto falta mucha evidencia científica sobre las consecuencias para la salud que puede tener su consumo, especialmente a largo plazo. No es que no las tenga, es que todavía no hemos podido analizar estos impactos. No podemos saber qué va a pasar cuando la gente lleve 20, 30 o 40 años consumiendo este producto porque este tiempo todavía no ha transcurrido.

Así que, si nunca te hablan de uno de estos dispositivos, recuerda que también tiene nicotina y, por lo tanto, el riesgo de engancharse es muy alto. Además, aunque quieran vender esta imagen, no es una forma segura de consumir tabaco, y evitar la combustión no significa que carezca de otros riesgos para la salud. No salgamos de la ceniza para caer en las brasas.