Que el alcohol es una sustancia depresora es algo más o menos conocido, quizás porque lo hemos leído en un artículo, por alguna publicación en las redes sociales, o porque nos lo explicaron hace años en un taller…

Pero a menudo, mucha gente cree que sus efectos son estimulantes. Y es que lo puede parecer porque, a veces por experiencia o socialmente, la imagen que tenemos de alguien cuando bebe alcohol es que está más animada, que baila más, que le es más fácil charlar con otras o que dice las cosas que piensa sin muchos filtros.

Entonces… ¿En qué quedamos? ¿Es depresor o es estimulante? ¿Es depresor con efectos estimulantes? ¿Es estimulante con efectos depresores?

Del final hacia el inicio

Cuando decimos que el alcohol es un depresor del sistema nervioso central, queremos decir que, en general, hace que el cerebro funcione más lentamente. Por eso cuando alguien ha bebido alcohol, y es especialmente visible y evidente cuando esta persona está borracha o intoxicada, podemos observar que sus reflejos empeoran, le cuesta más coordinar movimientos como andar o escribir un mensaje con el móvil, la conversación es más lenta porque hay funciones mentales que van más despacio…

En una noche de “fiesta”, estos efectos depresores les observamos de manera muy evidente hacia el final o, al menos cuando ha pasado un buen rato. Pero si nos fijamos en el momento que alguien empieza a beber, los efectos percibidos a menudo tienen que ver con estar más animadas, más sociables, más seguras de sí mismas o con sensación de euforia.

Así, una primera conclusión a la que podríamos llegar es que los efectos estimulantes se dan especialmente cuando el nivel de alcohol a la sangre está subiendo, mientras que los efectos depresores aparecen más tarde.

Una montaña rusa de efectos

Así pues, en un primer momento el alcohol puede tener efectos estimulantes derivados de la inhibición de áreas del cerebro relacionadas con las conductas que explicábamos. Pero después de esta fase inicial, se van deprimiendo más y más áreas del cerebro y aparece la descoordinación, la reducción de la velocidad de reacción, la disminución del control y, por lo tanto, pueden aparecer conductas de riesgo. Es un tipo de montaña rusa química derivada de la depresión del sistema nervioso con efectos estimulantes inicialmente y depresores después.

En resumen, la acción sobre el sistema nervioso es la misma, pero los efectos percibidos del alcohol son bifásicos; es decir, no tiene un único efecto lineal, sino que evoluciona en dos fases diferenciadas, en este caso dos efectos diferentes, o incluso opuestos, según la fase o la dosis de consumo.

Gráfico del efecto bifásico del alcohol con fase estimulante inicial y fase depresora posterior en el sistema nervioso

El alcohol tiene un efecto bifásico: al principio puede parecer estimulante (euforia, desinhibición), pero a medida que pasa el tiempo predominan los efectos depresores.

Entenderlo para decidir mejor

Cuando alguien que bebe alcohol entiende que aquella sensación de «animarse» no es magia ni casualidad, sino que son reacciones químicas que se dan al cerebro, entiende que a pesar de tener unos momentos estimulantes, estos son el paso previo y la antesala de los efectos depresores, la bajada de después.

Entender que una sustancia como el alcohol tiene esta experiencia bifásica ayuda a explicar experiencias y conductas aparentemente contradictorias, comprender mejor las dinámicas de consumo y, sobre todo, prevenir y gestionar riesgos. Es decir, saber cómo funciona no es para dramatizar, ni para moralizar. Es para poder decidir con más información y de manera más realista y pragmática. Porque cuando entiendes como funciona una cosa, tenso más capacidad de gestión sobre ella.

Así pues, también te puedes empezar a hacer preguntas: ¿qué estoy buscando cuando pico? ¿Busco la sensación interna que provoca o la dimensión social relacionada con el consumo de alcohol? ¿Realmente necesito esto para pasarlo bien?

Personas bailando en una discoteca con luces de colores representando los efectos estimulantes iniciales del alcohol y la desinhibición

En ambientes como discotecas o fiestas, el alcohol puede aumentar la sensación de energía y sociabilidad, aunque estos efectos son temporales y forman parte de la fase inicial.