Por estas fechas, nos parece importante analizar un mito sobre el alcohol muy extendido: ¡El alcohol calienta y hace pasar el frío!

¿Verdad o mentira?

¡Pues es mentira!

¡Y además es muy importante que esto lo entendamos bien porque hay muchas personas que creen en este mito y después lo pasan mal!

El alcohol no calienta ni sube la temperatura corporal, sino que viene a hacer más bien lo contrario. Lo que realmente hace es bajarla.

Aunque haya gente que te diga que cuando bebe nota calorcillo en el cuerpo, o lo hayamos notado nosotros y nosotras mismas, estamos sufriendo un engaño sensorial.

Lo que está ocurriendo es que el alcohol es un vasodilatador, así que hace que la sangre circule con mayor abundancia por debajo de nuestra piel (que es uno de nuestros órganos principales, en lugar de ir al resto de órganos). Así que los receptores de la temperatura que tenemos allí informan a nuestro cerebro que la temperatura está subiendo, pero no es así. Además porque la sangre que circula por nuestro cuerpo con mayor volumen por cerca de los capilares, en contacto con la temperatura del ambiente, se enfriará de forma más rápida. Y así volverá al resto de órganos más fría, bajando la temperatura central del cuerpo.

Si además, debido a esta circulación más fluida de la sangre por los vasos sanguíneos (que también es lo que hace que la cara se ponga roja), se suda (recordemos que sudar es un mecanismo que tiene el cuerpo para bajar la temperatura) puede provocar también más sensación de frío, notando más los contrastes.

También debemos tener en cuenta que el alcohol puede afectar a nuestros reflejos; por ejemplo, la sensación o el propio hecho de temblar, que es un aviso de nuestro cerebro de que tenemos frío, se puede reducir y por tanto no estamos tan alerta ni somos tan conscientes del frío que tenemos.

Debemos tener en cuenta que el alcohol no sólo no calienta, sino que puede provocar lo contrario: y es tener más probabilidades de sufrir una hipotermia.

¡Así que tengamos cuidado y abriguémonos!