Cada vez hay más botellas de agua en la clase del instituto, ¿verdad? Se han convertido en algo normal, cada persona lleva la suya y si se tiene sensación de sed se aprovecha cualquier momento para beber. Observamos lo mismo cuando vamos a una extraescolar y practicamos deporte: “Sobre todo que nadie se deje el agua” nos dice la entrenadora. No iríamos nunca de excursión sin la cantimplora. Y cuando ponemos la mesa para cenar, que no falte el agua. Sería extraño cenar sin vaso, ¿verdad? Incluso hay quién duerme con un vaso de agua en la habitación por si tiene sed por la noche.

El agua es básica para que nuestro cuerpo funcione correctamente, siempre y todo el año.

Cuando nuestro cuerpo pierde agua (a través del sudor y la orina), nos vamos deshidratando. La deshidratación puede aumentar el riesgo de afectación de algunas funciones vitales, por eso es tan importante que no nos deshidratemos. Solo hace falta que estemos atentos y atentas: cuando necesitamos beber agua, nuestro cuerpo nos avisa a través de la sensación de sed.

Entonces, ¿por qué no pensamos tanto cuando salimos de fiesta o tenemos previsto beber alcohol?

¿Quizás pensamos más en verano? Evidentemente, cuanto más calor hace, más agua pierde nuestro cuerpo a través del sudor. De esto somos muy conscientes en agosto, pero también nos puede pasar en invierno: en una sala de conciertos, en el interior de una discoteca, en una fiesta con la calefacción muy alta, etc.

En este contexto, si ya hemos decidido beber alcohol y tenemos sed, es probable que, en lugar de beber agua, decidamos continuar bebiendo alcohol. ¿Pero, el alcohol sirve para hidratarse? Pues la respuesta es breve: No. De hecho, provoca todo el contrario: deshidratación.

Cuando hacemos deporte habitualmente totdo el mundo lleva botellad de agua. ¿Por que no pasa lo mismo cuando la gente bebe alcohol?

Quizás os preguntaréis “¿por qué? Si el alcohol es una bebida, es líquido”. Pues básicamente porque el alcohol es diurético, esto quiere decir que contribuye al hecho que producimos más orina y, por lo tanto, hacemos pis más a menudo. No es casualidad que cuando la gente bebe bebidas con alcohol vaya muy a menudo al lavabo. Y tampoco es casualidad que se acabe bebiendo más de lo que se tenía pensado.

La sensación de sed no desaparece con el alcohol y cuanto más alcohol se bebe, más te deshidratas. Por lo tanto, es una espiral que solo se frena bebiendo agua.

Quizás os preguntáis también: ¿Y con los refrescos? ¿O las mezclas con bebidas azucaradas? Pues a pesar de que no deshidratan como el alcohol, tampoco son la mejor solución. Hidratan menos (porque el azúcar hace que el cuerpo tarde más a absorber el agua) y, además, pueden dar más sensación de sed.

Así pues, la mejor solución continúa siendo: beber agua.

Beber agua mientras se bebe alcohol es una buena idea por muchos motivos:

  • El primero, y más importante, es que se rompe la espiral de deshidratación, se bebe menos alcohol y, por lo tanto, se reduce el riesgo de tener malestares y afectaciones por este consumo.
  • Evita que el alcohol “suba” demasiado rápido. Y esto facilita una mejor claridad mental y coordinación de los reflejos.
  • Menos alcohol es, también, menos estrés para el hígado.
  • Más agua es menos resaca el día siguiente, puesto que muchos de los síntomas tienen que ver con la deshidratación.

Se puede beber agua entre copa y copa, antes de empezar a beber y después de beber.

Quizás hay gente que todavía se resiste pensando, ¿y como llevo el agua? Si alguien tiene pensado hacer botellón, ya se cargan muchas cosas, quizás una botella de agua no hace tanta diferencia, ¿verdad? Utilizar las fuentes disponibles en el espacio público también es una posibilidad.

Estantería de aguas en un supermercado

En las mismas tiendas y supermercados donde se puede comprar alcohol, casi sempre también se puede comprar agua, ¡Y por un precio más bajo seguro!

¿Y si estamos en un local? ¿Podemos pedir agua? Es cierto que en algunos locales se hace mucho negocio con el agua, poniendo precios totalmente abusivos por una botella de 33 cl. ¿Pero podemos pedir un vaso de agua del grifo? La respuesta es sí y, además, hay una ley que lo avala (la Ley 7/2022, publicada al BOE el 9 de abril de 2022).

Tomar nota por si algún día os lo niegan: La ley dice en el Artículo 18.3 «Con ese mismo objeto, en los establecimientos del sector de la hostelería y restauración se tendrá que ofrecer siempre a los consumidores, clientes o usuarios de sus servicios, la posibilidad de consumo de agua no envasada de manera gratuita y complementaria a la oferta del mismo establecimiento.»

Así pues, incluso si no llevas tu propia botella de agua, o no la compras, tienes derecho a pedir agua del grifo.

Quizás tú ya eras del equipo de beber agua. Pero si no es así, ¿te animas a probarlo? Realmente solo podemos decir cosas buenas sobre esta práctica.