Una misma sustancia puede presentarse y consumirse de diferentes maneras.

El cannabis es una sustancia de la que escribimos muy a menudo, especialmente de las dos presentaciones más habituales que se consumen de forma recreativa, la marihuana y el hachís en forma de porros.

Pero la manera de consumir una sustancia es mucho más importante de lo que parece. Según cómo se toma puede funcionar de forma diferente, tener efectos diferentes e incluso riesgos diversos. Es decir, no es lo mismo fumarse un porro de hachís que comerse una porción de pastel hecho con marihuana.

Conocer estas diferencias es importante para tomar decisiones de la mejor manera posible. Por eso os explicaremos qué pasa con el cannabis cuando se vaporiza; si bien es cierto que no es una manera muy popular de consumo, es interesante y nos ayuda a tener toda la información.

Vaporizar

Para empezar, quizás sea necesario aclarar qué quiere decir “vaporizar”. Por dispositivos vaporizadores se conocen aparatos diversos, y con diferentes riesgos asociados entre ellos, y no siempre se corresponden con lo que pensamos. Por lo tanto, para evitar confusiones: vaporizar es inhalar un vapor.

Vaporizar es muy similar a fumar porque es inhalar un gas igual. Pero hay una gran diferencia: cuando se fuma se inhala un humo a una temperatura muy elevada (de entre 600 oC y 900 oC), mientras que cuando se vaporiza la temperatura de aquello que llega a los pulmones está a unos 230 oC como máximo. Por lo tanto, a pesar de que vaporizar y fumar implican la inhalación, la diferencia de temperatura entre una forma de consumo y la otra disminuye significativamente los riesgos.

También podemos hablar de la combustión, que se relaciona de manera directa con lo anterior. Para poder crear el humo que se fuma se necesita quemar la sustancia (bien sea tabaco, bien sea marihuana o hachís o ambas a la vez), y este es el motivo por el cual se logran temperaturas tan elevadas. Mientras que cuando se vaporiza no hay que quemar nada, “solo” calentar la sustancia y, por tanto, no se llega a temperaturas tan elevadas. Parece una obviedad, pero no es el mismo quemar la marihuana que calentarla mucho.

Y de rebote, eliminar la combustión es algo positivo para la salud, puesto que se reducen algunas partículas nocivas de las que se inhalan cuando se quema una sustancia como el monóxido de carbono y otros gases. En este sentido, vaporizar puede ser una forma de consumo más segura que fumar.

Pero atención, que tenga menos riesgos, ¡no quiere decir que no tenga riesgos!

Vaporizador

Este dispositivo és un vaporizador

¿Vaporizar es vapear?

Cómo decíamos, es importante explicar, para evitar confusiones, que no todo aquello que parece un dispositivo para vaporizar, sirve realmente para vaporizar. Es decir, se llama vaporizadores a dispositivos que no crean vapor. Los popularmente conocidos como vapers, no producen vapor, sino que calientan un líquido para producir un aerosol, que es la sustancia que se inhala.

Así ¿Cuál es la diferencia entre el vapor y un aerosol? El vapor es un gas, mientras que el aerosol son gotas que “flotan” en un gas.

¿Y por qué es importante esta diferencia? Los cannabinoides, que son los compuestos químicos responsables del efecto del cannabis, no son solubles en agua, solo lo son en grasas. Por lo tanto, para que el cannabis se pueda inhalar en forma de aerosol (como los vapers), requiere añadir otros aditivos (como el propilenglicol o la glicerina vegetal) al líquido para que estas gotas puedan generarse. ¿Y qual és el problema? Que estos aditivos pueden irritar las vías respiratorias.

Otro riesgo a tener en cuenta es que los líquidos de los vàpers, o los concentrados sólidos que se usan en otros dispositivos de aerosoles, suelen tener una concentración de THC mucho más elevada que la flor seca o el cogollo de marihuana que se usa en los vaporizadores, llegando a ser incluso ¡3 veces superior!

Y más no siempre quiere decir mejor. En este caso, una concentración más elevada de THC también es un mayor riesgo de experimentar alguno de los posibles efectos adversos derivados del consumo de THC.

Aunque lo parezca, vapear no es lo mismo que vaporizar

En resumen…

Utilizar vaporizadores, que no vapeadores, puede suponer menos riesgo pulmonar que fumar o vapear cannabis. Pero menos riesgo no quiere decir riesgo 0.

Los dispositivos para vaporizar, especialmente los que están pensados para usarse para un consumo terapéutico de cannabis, permiten una dosis precisa y controlada. Y como ya hemos dicho, normalmente la flor seca concentra menos THC que otras presentaciones de derivados cannábicos. Menos THC también quiere decir menos riesgo de efectos adversos, como una pálida o un mal viaje.

Pero como siempre apuntamos en ElPep, la información nos permite tomar mejores decisiones, y tenemos que ser conscientes que hoy en día hacen falta más estudios; particularmente tenemos poca información sobre los efectos a largo plazo de la vaporización. Hay que ser prudentes y no sacar conclusiones demasiadas apresuradas.