Sobre los aditivos del tabaco podríamos hacer la serie de artículos más larga, podríamos llegar a hacer miles. Pero de momento apenas este es el sexto. Después de hablar de la menta, el azúcar, el alquitrán, el óxido de magnesio y el amoníaco, hoy queremos hablar de un nuevo aditivo, que es muy famoso como ingrediente alimentario, pero no tanto como aditivo del tabaco. Quizás os sorprende: el cacao.

¿Aditivos?

Para refrescar: un aditivo es cualquier sustancia, natural o sintética, que se añade intencionadamente a un producto sin ser considerado un ingrediente básico de este. En el caso del tabaco, es cualquier sustancia, además de la hoja de tabaco y agua, que se incorpora durante la fabricación.

Estos aditivos tienen finalidades diversas, principalmente consideradas “técnicas”, como mejorar la conservación, la apariencia o el sabor. Es decir, se añaden sustancias para preservar, por ejemplo, la humedad del tabaco y que no se seque, o saborizantes y otros químicos que modifican el gusto. Esto, de rebote, modifica las propiedades del tabaco y la experiencia de fumar.

Curiosamente, muchos de los aditivos del tabaco, además de servir para estas cuestiones, pueden aumentar de diferente manera el efecto de la nicotina, que es la sustancia adictiva. Es decir, pueden hacer que el tabaco enganche más.

Tableta de chocolate elaboradas con cacao, ingrediente conocido como alimento pero también usado como aditivo del tabaco

Aunque asociamos el cacao al chocolate, la indústria del tabaco también usa como aditivo en los cigarros.

Cacao: la teobromina

El cacao es la semilla de la planta del mismo nombre, y es el ingrediente imprescindible para hacer el chocolate. A pesar de que no lo parezca por los productos que conocemos y comemos o bebemos, la semilla de cacao originalmente tiene un gusto muy amargo, bien lejos del gusto dulce característico del chocolate, que realmente proviene de la cantidad de azúcar que tiene.

Pues bien, a pesar de que supone menos de 1% del peso de un cigarrillo, habitualmente al tabaco se le añade cacao. Aun así, su impacto puede ser bastante considerable por diferentes motivos.

Por un lado, con el gusto del cacao intentan camuflar el mal gusto del tabaco. A pesar de que el cacao no es dulce, sí que es familiar para muchas personas y, por tanto, puede hacer más apetecible los cigarros.

Aparte, el cacao tiene un componente denominado teobromina. Esta sustancia tiene diferentes propiedades muy bien valoradas por la industria del tabaco. Como propiedad principal destacan que suaviza el humo del tabaco, haciéndolo menos irritante y, por tanto, facilitando que la inhalación del humo pueda ser más profunda, así la nicotina puede llegar mejor a los pulmones.

Y complementariamente, la teobromina es un broncodilatador, es decir que dilata los bronquios (relaja los músculos alrededor de las vías respiratorias -o bronquios-, permitiendo que se ensanchen o se dilaten) y permite, de este modo, más aire, y consecuentemente que llegue más humo a los pulmones.

Cómo se puede ver una vez más, nada de los efectos de los aditivos de los pitillos de tabaco es aleatorio, siempre resultan a hacerlo más atractivo y adictivo.

Estructura molecular de la teobromina, compuesto presente  en el cacao y usado como aditivo del tabaco

La teobromina es un componente natural presente en el cacao. En el tabaco puede actuar como broncodilatador y contribuir a suavizar el humo de los cigarrillos.